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"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

domingo, 25 de marzo de 2012

La chica que hablaba cantando III

-¿Quieres darte prisa?-insiste él desesperado desde el marco de la puerta. Sam aún estaba maquillandose y tampoco se había peinado aún.
-Ya va...-contesta mientras destapa el rímel.
Nick mira a su amiga, está preciosa. Lleva puesta una camiseta negra con un gran escote, los pitillos grises que le van muy justos y los zapatos de tacón alto. Lleva los labios pintados del mismo rojo de siempre y los ojos más negros que de costumbre. Un moño deshilachado asoma por su cabeza.
-¿Qué me hago en el pelo?-le pregunta mirándole a través del espejo. Nick suspira. Se sienta en la cama.
-Ven, siéntate-le dice señalándole el suelo. Ella hace caso y se sienta entre sus piernas. Nick coge el peine y la plancha y se dispone a peinar a su amiga.


Llegan al lugar de encuentro veinte minutos tarde. Cuando llegan, los jóvenes les aplauden. Ella saluda como si acabaran de terminar el teatro más impresionante, él saluda con la mano, tímido.
Ariana se acerca a ellos. Les da dos besos. Sam ve como a Nick se le escapa una sonrisa tonta en cuanto ella le abraza. Gira la cara.
Un tío se acerca a ella.
-Hola-le da dos besos- ¡Qué tarde habéis llegado!
-Hola-sonríe al darse cuenta que el tío está bueno. Rubio, alto y con ojos verdes. Lleva puesta una americana, como ella, y una camisa blanca.- El tráfico.
-¿Quieres tomar algo?-pregunta él. Puede que Ariana tenga más tallas de sujetador, pero esta chica es hermosa, tiene algo...
-Claro, vamos.
Y ante la mirada expectante de Nick, Sam y su nuevo amigo entran dentro a tomar algo.

Parece que Ariana le estaba diciendo algo, no la ha oído.
-¿Qué te parece?-pregunta ella señalando a una amiga suya. Nick la mira, no hay comparación con Sam ni con Ariana. Morena, bajita y guapa, pero no llama la atención.
-Muy bien. Hola, soy Nick, mucho gusto- se siente obligado a darle dos besos, pero opta por darle la mano. La chica tarda en dársela.
- Yo soy Sarah, el gusto es mío.

La noche transcurre entre cubatas.
Nick se acerca a la barra. Está cansado de tanto bailar. Unas universitarias se han acercado a él y no han parado hasta que les ha dado su número, obviamente, era falso.
Hace un gesto a la camarera, una rubia muy guapa, bastante más joven que él. Lleva el pelo recogido en una trenza de espiga y los ojos pintados de blanco. Tendrá unos dieciséis años.
La camarera llena un vaso de chupito con algo azul. Se lo acerca.
-Invita la casa- dice al ver su expresión extrañada. Nick responde con una sonrisa, mientras ella se prepara lo mismo.
-Chin chin- dice él con una sonrisa. Y de un trago, se bebe aquel líquido. Le quema a garganta. No está acostumbrado a beber esa clase de cosas. Él es más de los cubatas de toda la vida, poco cargados y con hielo. Cuando baja la vista se encuentra con otro vasito. Otra vez el mismo procedimiento.
La camarera le sonríe y le hace un gesto de que mire hacia atrás. Sam se acerca a la barra también.
Parece que está un poco mareada también.
Llega junto a él y se apoya en la barra.
-¡Qué mareo llevo encima!- le dice mientras apoya la cabeza en su hombro.
La camarera, les vuelve a acercar un vasito de ese líquido azul.
Sam sonríe.
-Gracias, cielo- coge el vasito y lo choca con el de Nick y de un trago se lo bebe. Sacude la cabeza- Aug...¡Qué fuerte!
Empieza a sonar un remix de “Te amo” de Rihanna.
La chica pega un salto y arrastra con ella a Nick hasta el medio de la pista.
Él sabe que Rihanna es una de sus favoritas.
Ella canta, pero no se le oye, grita, pero no se oye. Él sabe que está feliz, sus ojos brillan más que nunca en aquella pista de baile improvisada.
Cada vez sus cuerpos están más cerca. Ella puede sentir su aliento en la nuca y él puede notar el calor de su piel a través de la ropa.
Han bebido más de la cuenta. Debe ser por eso que en un determinado momento han dejado de bailar para besarse. La canción ha acabado.
Ariana está boquiabierta. Tenía la esperanza de llevarse esta noche a casa a Nick.

Sam está mareada, no tiene ni idea de qué está haciendo. Siente unos labios, la están besando, se deja llevar y da paso a que la lengua de ese chico explore su boca. Abre los ojos. No puede ver bien. Si se fija bien, tiene la sensación de que es Nick el que la está besando. Imposible.


Todo está borroso, se marea un montón y tiene sueño. Está besando a alguien. Una chica. Sus besos tienen sabor a tabaco. Conoce esa esencia. Es la misma que la de Sam. Abre los ojos, el pelo negro de ella le impide ver quien es. Tiene la sensación de que es Sam. Imposible.

Siente las manos de él adentrándose en los bolsillos de sus pantalones. Ella le besa el cuello. Pequeños besos, por todas partes. Nota como él le besa en el lóbulo de la oreja. Gime sin poder hacer nada.
La música está demasiado alta. No puede oír nada más que house.
Alguien les pega un empujón y eso hace que Sam despierte de su empane cuando se da cuenta de que se han caído.
¡Madre mía! ¡Qué vergüenza! Todos les están mirando. Se levanta y ayuda a levantar a su amigo. Está demasiado borracho.
El chico de antes le ayuda a salir de allí. Fuera hace más calor que dentro. Siente que va a devolver.
-Sam, Sam, ¿estás bien?- el chico de antes le está preguntando algo. Parece preocupado. Busca con la mirada a Nick. Está durmiendo en el banco. Suspira. Se alegra de que esté bien.
El chico se va corriendo y vuelve con una lata de fanta.
La abre y le ayuda a beber.
Intenta decir algo, pero las palabras no salen, salen intentos de palabras, sonidos raros.
Sam se levanta y se aproxima a la papelera más cercana. Necesita devolver.



Abre los ojos lentamente. ¡Dios Santo! Cómo le duele la cabeza.
Ve borroso. Debe estar aún durmiendo porque esa no es su casa.
Se da la vuelta en la cama y se encuentra a Sam durmiendo, abrazada a él.
Debe estar soñando. Ellos no tienen una cama de matrimonio en casa.
Intenta abrir los ojos del todo. Se le aclara la vista. No, definitivamente no están en su casa.
¿Cómo llegaron allí?
¿Están en un hotel? Tiene toda la pinta.
La última vez que bebe de esa manera.
Recuerda que salieron por ahí con los amigos de Ariana. Recuerda haber bebido ese líquido azul y después...
Nada, no recuerda lo que ha pasado.
Hace fresco en esa habitación. Está sin camiseta. Mira a Sam, ella tampoco lleva camiseta.
Deben estar en un hotel, ¿en qué lugar sino hay aire acondicionado?
Ya verás qué gasto.
Sam se apretuja más contra él. Puede notar su pecho contra el suyo. Decide separarse un poco. Le da un beso en la frente. Qué guapa está cuando duerme. Tapa a su amiga con la sabana y él se dispone a ponerse la ropa.
¿Qué pasa? ¿Por qué tampoco lleva pantalones?
¿Qué habrá pasado entre Sam y él anoche?
Ni idea. Por ahora no puede pensar.
Le rugen las tripas.
Se pone los vaqueros y busca su móvil. No está. Mira alrededor de la cama. Tampoco. Ah, ya lo ha visto. Está en la mesilla. Lo coge y mira la hora.
Qué tarde es ya. Son ya las tres de la tarde. Con razón le rugen las tripas.
Decide esperar a que su amiga se despierte. No tardará mucho en despertarse diciendo que tiene hambre.


Abre los ojos. Qué frío tiene. Ve borroso, pero enseguida se le aclara la vista. ¿Dónde está?
Se da la vuelta. Ve a Nick durmiendo junto a ella. No lleva camiseta. Le mira. Hay que reconocer que está muy bueno. Le acaricia el abdomen. Se da cuenta de lo que está haciendo y se pega en la frente. Dios mío que mal. Parece que en vez de darse con la mano se haya dado con una sartén.
Se incorpora en la cama. No lleva camiseta. ¿Qué habrán hecho?
Se acuerda de que se cayeron bailando. Debe ser por eso que tiene un moratón en el codo izquierdo.
Nick se apega más a ella. Debe tener frío. Él apoya la cabeza en sus piernas. Qué guapo está cuando duerme. Le tapa más con la sabana y se estira hasta conseguir la camisa de él, se la pone por encima y se abrocha un botón.
Se pasa la mano por el pelo. Aún le dura el tupé que le hizo Nick ayer.
Bosteza e intenta remplazar sus piernas por una almohada para poder ir al baño.
¡Ostras!
Vaya palo. No están en casa. ¿Dónde están?
Esa habitación tiene toda la pinta de ser un hotel. Una suite mejor dicho.
Sale de esa habitación y se encuentra un pequeño salón decorado con un gusto exquisito. Casi grita de felicidad cuando ve preparado un desayuno. Más que desayunar, a ella lo que le apetece es comer, pero con el hambre que tiene se lo comerá sin rechistar.
Supone que está frío, pero se engaña. Alguien debe haber pasado antes para traerlo, el café está caliente.
Y las tostadas también.



4 comentarios:

  1. ¡Me gusta, me gusta! ^^ Tengo ganas de la siguiente parte esta historia me tiene enganchada :D Jaja

    Un beso, Lilii. Espero que estés bien y que sigas escribiendo así. <3

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  2. Hoy ha sido el día de esta historia!! Jaja. Me encanta, me encanta!! Y no sé por qué pero he tenido la sensación de que Nick es muuuuuuuy lindo ^-^ Si yo lo sé, al final me acabará pasando como me ocurre siempre y me enamoraré platónicamente de tus personajes!! Jajaja
    Qué fuerte que se emborracharan tanto, perdieran el control y acabaran besándose y en esa habitación. A saber dónde será y qué habrán hecho!! Quiero el siguiente pronto!! Jaja, besitos!! :P

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  3. me encanta jaja y ya sabes que me encanta como escribes

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  4. Hola!!
    He pasado a ver tu blog porque mi madre se llama Lilí, así que no he podido resistir la tentación de leer. Ojalá hagas un hueco en tu agenda y puedas volver pronto con más capítulos.
    Un beso gordo de una nueva seguidora!

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