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"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

domingo, 4 de marzo de 2012

Historia de Estela y John II(3º capítulo)

Estaba seguro de que estaría en la habitación ensayando. No quise interrumpirle, así que esperé a que acabara. Sin duda Nico tenía la voz perfecta para el grupo. La voz ronroneante que volvía locas a las chicas, cuando cantaba Nico cambiaba, amaba cantar y eso se demostraba con cada nota, con cada palabra dicha por él.
Cuando acabó entré.
-Hola, John, ¿qué pasa?
-Oye… ¿Tú te acuerdas de esa máscara que usaste una vez en un concierto para que una tía no te reconociera?
-Sí, la chica de las tetas enormes-se quedó pensativo-¿Para qué la necesitas?
-Pues para lo mismo que tú en ese entonces-me rasqué la nuca, que estupideces estaba haciendo por aquella rubia.
-John, no me jodas, la tiraste tú-Nico se rió en mi cara y siguió tocando mi bajo con cuidado.
En ese momento Mike entró por la puerta.
-Chicos cambiaros ya que solo quedan diez minutos para empezar. Además de las chicas de John, gente de la calle se ha acoplado. Óscar está haciendo negocio con esto, la gente no para de comprar-Mike parecía feliz. Me sentí estúpido, estaba montando un pollo por una chica que ni siquiera se acordaba de mí, no le dije ni mi nombre.
Nos cambiamos y salimos al escenario como siempre.
Mario fue el primero en salir, le siguió Mike y cuando tuve que salir yo, Nico me dio un parche a lo pirata.
-Te tapará un poco aunque sea.
Entonces salí al escenario tronchándome de risa. Al parecer a las chicas les gustó bastante porque chillaron como si de eso dependiese su vida.
El concierto comenzó. Óscar encendió los focos, conectó los altavoces, los chicos conectaron los amplificadores y yo puse el micrófono en on.
-Buenas noches, nosotros somos The Cat’s Toy…-yo continué con mi entrada, mientras veía que la chica rubia no paraba de moverse de un lado a otro.
Pensé que la chica no me recordaba, pero me engañé.
En el momento en el que comencé a cantar vi que ella luchó con todas sus fuerzas para acercarse al escenario, cosa que no consiguió. Debió rendirse porque entró al Juice’S.
Yo canté, por primera vez canté delante de gente que me amaba. Estúpidamente deseé que mi madre estuviera allí para verlo, para ver que su hijo no es basura, para ver que el hijo al que dio vida y creció no se ha convertido en algo de lo que ella pueda arrepentirse, para ver que su hijo la quiere y que desea que sea feliz, pero con otro tipo de hombres.
Entendí por qué Nico amaba los escenarios. Toda esa gente que aplaude y grita por ti, que te ama, toda esa gente que te ofrece apoyo siempre, todas esas fans que no han faltado a ningún concierto del Juice’S.
Cuando la canción acabó me entristecí un poco.
El público pedía más, el ambiente que se había creado con mi música era genial, amé eso.
Todas ellas pedían canciones nuestras, solo una, que desesperadamente gritaba y saltaba para que captáramos su atención pedía “Fly me to the moon”
Yo evitaba mirarla, pero era casi imposible dejar solo a ese ángel que me animaba a cantar más, que pedía que le cantara otra vez su canción preferida.
Al parecer Nico se fijó en el mismo Ángel que yo, porque la subió al escenario.
Ella era mucho más guapa de lo que yo podía recordar.
Su pelo rubio se rizaba en las puntas, sus labios rosas te llamaban silenciosamente para que los besaras y sus ojos color esmeralda me decían que fuera corriendo hacia ella.
-Buenas noches, querida. ¿Cómo te llamas?- Nico le ayudó a subir al escenario y luego le dio un micro. Las demás chicas gritaban y lloraban. Estela no contestó. Pasó olímpicamente de Nico para acercarse a mí con esos peligrosos pasos.
Ella me quitó el parque del ojo y sonrió. A continuación dejó algo en mis pantalones y me besó.
No me esperaba que hiciera algo así. Pero una vez que su lengua tocó mis labios ya no me pude controlar.
Los gritos de las chicas me recordaron que estábamos en el escenario. Me separé de ella. Me guiñó un ojo y antes de irse me susurró;”Fly Me to the Moon, please”
Y se fue. Bajó del escenario tan tranquila. Como si nada hubiera pasado. Los chicos estaban boquiabiertos, Nico no podía más de la risa y las chicas gritaban más que nunca.
-Queridas oyentes, vamos a cantar “Fly me to the Moon”-me giré para avisar a Mario y Mike, Nico ya se había aproximado a mí- Esta canción es un favorcito para una amiga, Estela, que una vez me llevó a la Luna de verdad.
Verdaderamente fue un concierto genial.
Me sentía de perlas. En cuanto estuvimos fuera del escenario los chicos me preguntaron todo tipo de cosas sobre ella.
-¿Quién es?-preguntó Mario-¿Un viejo lío?
-Preséntamela-dijo Nico.
-No te tires a la nueva camarera-dijo Óscar.
-Callaros ya. Es una amiga que conocí un día e hicimos migas, nada más. No me la he tirado. Ni siquiera sabe cómo me llamo-les contesté mientras tomaba un trago de la cerveza. Metí las manos en mi pantalón, rebuscando lo que ella había dejado.
Un papel con su teléfono. Y por detrás había una nota.
Me recuerdas, ¿verdad? No es justo que tú seas el único que sabe cómo me llamo.
Desde mañana empiezo a trabajar aquí, así que tendremos tiempo para conocernos.
Dile a tu amigo, el alto, que no se enfade por lo de esta noche.
Por cierto, si te ha gustado el regalito de esta noche te espero en el baño a las doce en punto.
PD: La próxima vez puedes cantarme al oído. “

-¡Hostía! Tíos que he quedado, me voy-Nico y los demás me miraron mal.
-Siempre con protección-dijeron todos a la vez. A continuación, se partieron de risa.
-Chicos, ¿estáis borrachos?-su respuesta fue más risa. Estaba claro que estaban borrachos. Cogí todas las cervezas y el alcohol que había por esa habitación y tapé a Mike con una manta, el estúpido se había quedado dormido en el sofá.

Me di prisa en llegar a los baños.
Entré en el de tías cuando nadie miraba. En el último servicio había un papel escrito con la misma letra curvilínea.
¡Qué malo! No se entra en el baño de señoritas, chico-que-canta.
Voy a decirte una adivinanza, si me encuentras y haces todo lo que yo diga como la adivinanza manda, dejaré que me veas.
En la oscuridad de tu cuarto estoy, si mi nombre pronuncias desaparecido voy.”
Me costó adivinarlo. Cuando lo conseguí me reí de mi estupidez. Esa chica, creo que desde el primer momento en el que la vi supe que era especial.
La encontré esperando en el último baño de hombres.
-Hola, hola-me saludó con un beso en la mejilla. No respondí a su saludo, quería que ella supiera que había adivinado su acertijo.
-Vaya, veo que has encontrado la respuesta-rió de una manera sutil.
-John. Te llamas John, ¿verdad?-asentí. Ella me sentó en el váter y se sentó a su vez sobre mi rodilla. Pasé mi lengua sobre sus labios. La besé, me tomé mi tiempo para saborear el dulce sabor de sus labios y oler su delicada esencia. Ella se apartó. Se puso de pie y me quitó la cazadora. Sentir sus labios en mi cuello hizo que me encendiera más. Levanté su camiseta y ella levantó la mía. En pleno proceso de quitarnos la ropa, irrumpió en el baño otra pareja. Yo pasé por alto eso, pero en cuanto la mujer de al lado empezó a gemir Estela se puso la ropa y me arrastró con ella fuera de los baños.
Noté por sus pisadas que estaba de mal humor.
-Vamos a tomar algo-ordenó ella. Yo seguí sus pasos aún en silencio-Ya puedes hablar, tonto.
-¿Eh? Yo pensaba que te gustaban más los chicos silenciosos, Estela-respondí metiendo mi mano en el bolsillo de su pantalón. Ella hizo lo mismo. Estela río.
-De verdad pensé que no te volvería a ver.
-Yo también. Pero es mucha casualidad, ¿no crees?
-Sí, conozco a Óscar desde hace un año o más. Cuando dejé mi trabajo él me dijo que me pasara por aquí para ver qué tal me parecía. Actualmente me parece genial, este lugar es enorme, tiene habitaciones secretas y dos plantas donde ensayan varias bandas.
-Sí, el Juice’S es lo mejor. Llevo viniendo aquí cada día desde que tenía siete años. Los chicos y yo nos conocimos a los cinco más o menos y Mario nos dijo que este era un lugar donde su primo venía a tocar y que nos podían dejar instrumentos para ensayar y tocar aquí-ella sacó un paquete de Lucky Strike. Me apresuré en darle fuego y me sonrió.
-Tocáis desde jovencitos, eso es genial. ¿Eres el cantante del grupo? ¿Cómo os llamabais?
-No, el cantante es Nico, hoy ha sido una actuación especial, yo no canto, estoy en el bajo usualmente-yo también me encendí un cigarrillo al salir a la calle. Como me esperaba hacía un tremendo frío. Estela entrelazó mis dedos con los suyos, sentir el calor de su piel me hizo sentir un poco mejor-Te lo dije, el nombre de la banda es The Cat’s Toy.
-Que nombre más bonito. El juguete del gato-repitió.
Nos sentamos en la mesa más apartada del bar más cercano. Yo pedí un café con leche con poco azúcar y ella un chocolate caliente.
-Me alegro de que me hayas reconocido.
-¿En serio? Pues tuve la sensación de que intentabas lo contrario –por un instante me convertí en piedra. Reí disimuladamente.
-Lo llaman sexto sentido de las mujeres, ¿no?-ella río ante mi comentario.
-Yo también me alegro de haberte reconocido, John. Aunque la última vez te fuiste sin decirme tu nombre, que malo-ella tomó un trago de su chocolate y se le quedaron los típicos bigotes que te salen cuando bebes chocolate caliente. Yo reí y me acerqué a ella. Abrí el menú para ocultarnos y limpié su boquita.
La camarera interrumpió.

1 comentario:

  1. jajaj me encanta muy mono lo de chololate pero la verdadera mala fue la camarera que los interumpio xD jajja besitos

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