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"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

domingo, 22 de enero de 2012

La chica que hablaba cantando II

Aquellos besos a escondidas se olvidarán, aunque no quiera, se olvidarán.
Aquellas tardes que pasaban tocando hasta la madrugada, aquellas noches de felicidad solo porque estaba con él.
Ella llora, se arrepiente, así que llora.

No sabe en qué momento paró de sollozar para llorar las palabras de una canción bonita en un inglés mal pronunciado.
Tampoco sabe cuando su vecino Nick ha empezado a acompañarla con el ritmo de una batería oxidada.
Hacía meses que no escuchaba su voz acompañada. Descubrió por enésima vez que le encantaba.
Pero ya no solo era que le gustara escucharse, cantar para ella se había vuelto una necesidad, una forma de expresarse.
No llega bien a las notas altas, su voz es más que aguda, baja, con tonos armónicos muy bonitos.
Debería dejar de fumar.
El Lucky Strike le hace mal, no solo a ella, sino a su voz.
Bebe un trago de la cerveza que odia, de la barata.
Puaj…Está caliente.
Hace un calor insoportable en esa habitación, lleva años diciéndose a sí misma que debería comprarse un aire acondicionado.

Hace rato que ella ha parado de cantar, pero la batería sigue. Un ritmo regular que le hace sentir bien, un ritmo tranquilo, fácil de llevar.
No está segura, pero decide salir al balcón y saltar la pequeña distancia que hay entre su habitación y la de su vecino Nick.
Cruza, la batería no cesa.
Entra en la casa como ladrón especializado.
Hasta que Nick no tiene enfrente de sus ojos la figura de una chica de complexión delgada y casi albina, no se da cuenta de que había alguien en su habitación. El pelo negro le cae por la espalda de forma alborotada, un intento de moño asoma por su cabeza. El sujetador de encaje negro está a la vista.
Se sorprende de ver a su amiga medio desnuda.
-¿Sam, estás bien?
-He venido a decirte que pares con esto de una vez, sabes que lo odio.
-No me refiero a eso, ¿por qué estás medio desnuda?
-No estoy medio desnuda, estoy en pantalón corto.
-Pero no llevas camiseta.
-Que más da.-se mira a si misma, no estaba tan mal. Un ruido llena de nuevo la habitación, eran sus tripas. Nick se ríe- ¿Qué tienes para comer?

Así es, ya estaban acostumbrados.
Llevan tres años viviendo en el mismo edificio, sus habitaciones están al lado.
Se hicieron amigos desde un principio.
Su mudanza fue el mismo día con la misma compañía.
Los hombres que traían las cosas se equivocaron y metieron la batería en su casa.
Como ahora, ella entró en su habitación medio desnuda y le dijo que viniera a por su “amiga”.
Descubrieron sus obsesiones por la música ya que era inevitable que la voz de ella retumbara en la noche, y que el ritmo de su guitarra triste y sola inundara entre esas cuatro paredes.

Los chicos comen y charlan animadamente sobre por qué ella debería o no llevar ropa encima. Sam nunca ha sido una chica vergonzosa, no le da vergüenza enseñar lo que tiene.

Deciden salir a dar un paseo por las calles de esa amarga ciudad.
Van de la mano, como dos niños que están jugando a ser pareja.
Ella dice cosas sin importancia mientras él se distrae con las minifaldas de las chicas jóvenes.
Una vida rutinaria.
Siempre ha sido así. Desde un principio ellos se hicieron amigos, pero ninguno de los dos sabe nada sobre el pasado del otro, viven su amistad en el momento. Decidieron esa norma cuando por la escalera se difundieron extraños rumores sobre ellos.
La típica mujer mayor que siempre quiere saber la vida de los demás, les preguntaba siempre sobre ellos mismos.
Decidieron decir que eran amigos de la infancia para aclarar los rumores sobre sus líos amorosos.


Como siempre ella hace que Nick la acompañe a dar de comer a las palomas.
Como siempre ella intenta coger alguna de manera torpe.
Un niño se une a su juego.
Nick los observa desde el banco.
Se pregunta la razón de los llantos de ella hoy.
Se pregunta si cada día tiene una razón diferente.
Se pregunta muchas cosas de las que tiene cierta sospecha de que Sam nunca le hablará.

Mira a su amiga, la forma en la que juega con el niño le quita varios años de encima.
Es un poco raro ver a una chica que aparenta pocos años fumando.
En los bares aún le pedían el DNI.
Se ríe al recordar como se pone cuando la llama cría.

Ella se gira para asegurarse de que su amigo sigue allí. Lo comprueba y sonríe. Nick le saca la lengua y ella ríe.
Alguien estira su camiseta para llamar su atención.
Es el niño con el que antes estaba jugando. Se agacha para estar a su altura.
-Hola, amiguito.
-Hola, ¿ese chico de allí es tu novio?
-No, es mi amigo, ¿por qué? ¿Parece mi novio?
-Sí, mamá ha dicho que hacíais una bonita pareja.
-Pues es mi amigo, pero le quiero mucho aun así.
-Vale. ¿Te gustan las palomas?-el chico esconde algo detrás.
-Sí, me gustaría tener una como mascota, pero nunca las puedo pillar. ¿Y a ti?
-A mí también me gustan las palomas. ¿Quieres darles de comer conmigo?-el chico saca lo escondido, una bolsa con migas de pan. Se la tiende y seguidamente mira a su madre que desde el banco le vigila.
-Claro. Vamos.

Es gracioso.
En realidad no le gustan los niños, pero la manera inusual de hablar de ese chico le gusta, le hace sentir cómoda.

-Oye, ¿qué quieres ser de mayor?
-Yo quiero ser músico.

Ella se queda sin palabras. Ahí estaba la respuesta de por qué le gustaba ese niño. Le despeina un poco.

-Es un poco malo ser músico, pocas personas logran serlo.
-Pero mamá dice que toco muy bien la guitarra.-seguidamente el niño se va corriendo. Ella se arrepiente un poco de haberle dicho eso con un tono tan frío.

Vuelve al banco, donde Nick parece estar sumergido en sus pensamientos. Se sienta a su lado sin decir nada.
Al cabo de un rato él le pasa la mano por el pelo.
-¿Qué le has hecho al niño para que salga disparado?
-Nada, que no debería ser músico.-duda un poco, se aclara la garganta- Ese niño me ha dicho que parecemos pareja.
-Oh, pero los dos sabíamos eso.
-Sí, pero es raro que me lo diga un crío.

Sonríen. Nick se quita las gafas de sol para ponérselas a ella. Le da un beso en la frente y se van a por el usual helado de frambuesa y chocolate.
Ariana, la chica de la heladería es una amiga de Nick, de cuando él no vivía en esos pisos, de cuando él era músico al igual que ese niño.

Una chica muy atractiva, castaña con ojos azules resplandecientes de alegría.
Una talla de sujetador dos o tres veces más grande que la de Sam y esa voz tan aguda es algo que ella siempre quiso tener.

No estaba celosa, o bueno, no quería estarlo, pero la manera que ella tenía de cogerle la mano y hacer que él se ruborizara un poco le mataba.
No sentía nada más que amistad por Nick, eso lo sabía, pero él era de los pocos amigos de verdad que ella tenía y no quería que los paseos a ninguna parte cogidos de la mano acabaran ni eso ni que se le prohibiera ir sin camiseta a su habitación.
Sin contar eso Ariana le caía muy bien, era simpática y de vez en cuando le invitaba a algún helado, sin mencionar que a veces, los fines de semana, hablaba con su jefe para que viniera a trabajar y ganara algo.

Tras hablar un rato y comerse los helados decidieron irse.
Esa noche habían quedado para ir a tomar algo con unos amigos de Ariana.

Sam está contenta, Nick lo puede notar con solo verla andar, la manera saltarina y grácil con la que anda le deja ver que está contenta y emocionada.
Es algo muy extraño, pero está tarareando los versos de una canción en voz alta. Quizá no se haya dado cuenta de que él puede oírle, pero eso no sería normal por parte de ella.
Como siempre saca su cajetilla de tabaco y se lo enciende. Después de unas caladas, ella canta un:“Will you trust in me?”
Más agudo de lo normal.

A Nick se le escapa una sonrisa y ella la detecta enseguida.
-¿Qué pasa?
-Has llegado bien a ese fa #
-Lo sé, estoy mejorando.

Nick sabía que usualmente ella le hubiera contestado mal y que tampoco hubiera dejado que él escuchara su canción.
No sabía el que, pero algo le pasaba a Sam.

5 comentarios:

  1. ¡Me encanta! ¡Me encanta! Qué bien expresas los sentimientos de los personajes, me ha gustado muchísimo : )

    Un beso enorme, Lili <3

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  2. Wii!!
    Muchas gracias por comentar Elise!
    Me has hecho muy feliz!!
    Me alegro un montón de que te haya gustado ^^
    Un besazo Elise :)

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  3. Wiiiii! me encanta Lilii! Sobretodo el final, jajaj
    ''Nick sabía que usualmente ella le hubiera contestado mal y que tampoco hubiera dejado que él escuchara su canción.
    No sabía el que, pero algo le pasaba a Sam.''
    :D ya no se que decirte más, si ya te lo digo todos los días... :')
    (Maríaa!)

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  4. Mariíía!
    Que raro te gusta la parte que a mí no me gusta... ^^
    Muchas gracias por tu apoyo :D
    Unbesito :D

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  5. lilii esto solo se puede decir de una manera i es que escribe de maravillaaa me encanta sigue asi guapa besicos!!! :)

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