:)

"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

viernes, 30 de diciembre de 2011

Canción de los TC'sT

Pasar la noche contigo,
metidito en tu ombligo.

Si la noche me cubriera
yo te comería entera.

Me susurras un te quiero
Lo sentí como el primero

La velada de esta noche
requiere algo de ponche

Para ti linda princesa
parece que el tiempo cesa

Tus ojos son dos estelas
que centellan en la noche.

Para mí, linda princesa,
que he tomado mucho ponche.


Nota de Lili:
Solo para los curiosos, os dejo aquí una de las que podía ser una canción del grupo de Nico, The Cat's Toys. Como veis sus canciones son como poemas que en realidad son escritos por mí ^^
También supongo que os habréis dado cuenta de que en la mayoría de los capítulos pongo alguna estrofa de canciones conocidas o las que podrían ser escritas por mí(muy pocas)
También os tengo que decir que voy a empezar a escribir sobre Jack y los otros del grupo Black Cats :)

Siento mucho todo el tiempo que me está costando volver a subir cosas... Pero una vez que escribo algo, si se borra ya no puedo volver a escribir nada que siga en el tema y sea legible...
Me estoy esforzando bastante en esto y tengo que dar las gracias a los 20 seguidores que llevo ya! Vosotros me animáis a seguir escribiendo aunque me encuentre mal o tenga problemas, muchas gracias por todo :)

jueves, 22 de diciembre de 2011

A present for you

Nota de Lilii: Querido lector desconocido te tengo que decir algo... En mi instituto he ganado el segundo premio en los relatos navideños, y como sé que hace mucho tiempo que no te traigo nada, he decidido darte un regalo de navidad. Esta historia es bastante importante para mi ya que la escribí para mi hermana. Espero que os guste ^^



 Caminaba lentamente entre la multitud acelerada que iba de un lado a otro pegándole pequeños empujoncitos. La ciudad estaba cubierta de un blanco brillante.
<<Mejor, así pasaré desapercibida>>
Empezó a nevar. Los copos de nieve fría caían sobre sus hombros aún desnudos. El vestido de seda blanca empezó a pegarse a su cuerpo. La nieve se apresuraba en derretirse sobre ella.
Se adentró más en el bosque. Recordó los días en los que venían aquí a ver las estrellas.
Pero él ya no estaba y aunque ella rogara a Dios que lo trajera de vuelta, no volvería.
Él rompió la promesa. Se fue. La abandonó. Ahora por segunda vez en su vida se sentía sola. Tenía miedo de perder la cordura. Si él no estaba, ella no era ella.
Porque estaba segura de que a ella no le habían partido el corazón, se lo habían robado para luego enterrarlo.
<< ¿Y si cometiera la estupidez?>>
Ya no tenía a nadie. Estaba sola. Soltó un grito ahogado. Cayó de rodillas junto a un árbol y gritó hasta que se quedó sin voz. Las lágrimas le nublaban la vista, aunque estaba segura de que no vería mucho, la niebla era tal, que el cielo en vez de estar negro por la oscuridad, estaba amarillento.
<<El amarillo es el color de la tristeza>>
Se desbordó otra vez, las lágrimas y los sollozos le hacían casi imposible respirar.
En el suelo, una capa de nieve se estaba empezando a formar. Se dejó caer y su figura quedó marcada..
Seguramente si se quedaba allí toda la noche, mañana por la mañana solo quedaran sus restos.
<< ¿Valdría la pena?>>
Qué más daba en realidad… Estaba sola, no tenía a nadie, él la había dejado sola.
Se acurrucó en el suelo frío hasta formar un ovillo.
Aunque le suplicó que no se fuera. Estaba segura de que podría haber arreglado todo si él le hubiera dado una oportunidad para hablarlo.
<<Duele>>
El dolor se apoderó de ella de nuevo.
Sabía que no resolvía nada aunque llorara. Pero su cuerpo no le hacía caso a su mente.
Cuando creyó que estaba a punto de perder la consciencia, en el bolsillo escondido del vestido que llevaba puesto, algo empezó a vibrar.
Dejó que sonara, pero la canción que sonaba le ponía tan nerviosa que sacó el móvil a mala gana y se lo puso al oído.
-¿Si?
Al contrario de lo que ella quería, tenía que moverse de allí. Su intento de abandonarlo todo tendría que esperar unas horas más
Su ex cuñada le acababa de recordar que tenía que ir a recoger las cosas del apartamento de su hermano.
Odiaba la idea de tener que regresar a ese lugar. Lo único que podía hacerle era daño.
Salió del bosque a duras penas, no recordaba el camino por el que había llegado. Y tener los pies tan congelados- no los sentía- no ayudaba en su afán de andar.
Cuando ya no estuvo rodeada de árboles, caminó recto en busca de alguna calle familiar.
No la encontró.
No tenía ni idea de cómo había llegado a ese lugar.
Le sorprendió ver las calles adornadas con lucecitas.
¿Cuánto tiempo había pasado? Ni siquiera se había dado cuenta de que estaban en navidad.
Le solía gustar esa etapa del año. Tanto de pequeña como hace unos años.
De pequeña siempre había sabido que sus padres intentaban engañarla con existencias extrañas para ella, nunca los había juzgado, sabía que lo hacían por ella.
Cuánto extrañaba una de esas tardes de invierno con su padre.
Ella se solía sentar en su regazo, al lado del fuego que agradecían bastante en las noches de nieve. Su padre le contaba hermosas historias sobre princesas estúpidas que se dejaban perder en los bosques o que perdían zapatos. Su historia favorita siempre fue la de la navidad, esa que trataba de una niña que vendía cerillas en pleno invierno.
Recordó que cuándo Dios le quitó a su padre, su persona más querida en este mundo, lo hizo en uno de estos días en los que las calles estaban adornadas y las personas apresuradas a comprar un regalo.
Las calles de su amado Washington estaban más llenas que nunca.
Pero ahora ya era mayor, no podía permitir que esos pensamientos de niña la atormentaran más de lo que estaba ya.
<<Él también>>
Es verdad. Cuando ellos se conocieron era navidad. Ella se había hecho un regalo a sí misma-ya nadie podía hacerle regalos-, el vestido blanco que llevaba encima hoy, en realidad tenía mucho valor.
Cuando lo vio en el escaparate de la tienda de James, sin pensarlo más decidió comprarlo. Ahorró mucho tiempo para poder comprarlo. El blanco era el color favorito de su padre.
Ese día paseó por las calles de su Washington hasta que los zapatos de tacón le hicieron una herida en el pie.
Su estómago rugía a más no poder, pues no había comido nada y no pudo comprarse algo porque se había gastado hasta el último centavo. Cuando decidió volver a casa se perdió o como ella suele decir:
<<Mi amado Washington me tendió una trampa de amor>>
Resultó que la vil trampa de amor funcionó mejor de lo que el propio Washington pudo imaginar.
Ella llegó a una calle en la que nunca había estado, que nunca había tenido el placer de conocer antes. Era según ella:
<<La calle más hermosa de todas>>
Sonrió. Parece que aún ahora, cuando ya no tenía corazón dentro del pecho, podía sonreír ante esos recuerdos.
Estaba perdida, sin rumbo, pero esa tarde llegó a ser el día más perfecto de todos sus días. El día en el que dejó de estar sola. El día en el que él llegó para llenar el hueco que faltaba en ella. El día en el que se enamoró por primera vez.
Él se acercó a ella y le dijo: “Hey chica, ¿crees en el amor a primera vista?
Ella estaba tan sorprendida que solo pudo soltar un tímido: “sí”
<<Ay…>>
El dolor reaparece. El sentimiento de que algo te aprieta el corazón, como si intentara estrangularlo, para ella ya no existe, ella ya no tiene corazón. Lo único que siente es vacío, el vacío que en su pecho se ha quedado con la huida de su corazón.
Él se había ido y tenía claro que no volverá. Si alguna vez tenía intención de volverle a ver, tenía que ir donde él estaba, pero…¿y si no lo encontraba? ¿Y si no encontraba lo que tanto anhelaba tener en sus brazos?
Si el tiempo curaba todo, ¿qué era este sentimiento que tenía? El tipo de sentimiento que tenía cualquier persona al perder su corazón.
¿Cuánto tiempo hacía falta para que un cuerpo creara otro corazón? Ella consideraba que ya había pasado bastante tiempo como para que pudiera disminuir un poco esta sensación.
Todos le decían que lo olvidara, eso era algo que ella tenía claro que no iba a hacer. Él había sido alguien demasiado importante como para olvidarlo, es más, estaba segura de que si intentaba olvidarlo, perdería una parte de sí misma.
Sin darse cuenta había llegado al sitio en el que la esperaban, el sitio donde tantos años había trasnochado a su lado, el sitio donde los vecinos se quejaban por los pequeños conciertos que daban, ese era su sitio.
Subió las escaleras con una emoción tonta, como si aún esperara encontrarlo arriba, en su sillón preferido.
Su sonrisa se borró por completo al ver unos hombres sacar las pocas cosas que había en ese apartamento.
Intentó inútilmente hacer que esa gente parase de sacar las cosas fuera. Sin conseguirlo, se sentó en las escaleras para por lo menos estorbarles un poco.
-Oh, querida, ¿qué estás haciendo allí sentada?-sin esperar respuesta alguna se acercó a ella y le ayudó a levantarse- Gracias por venir.
-Margy, ¿qué está pasando?-imposible, ya no podía frenar las lágrimas, y al ver a Margy, su querida Margy, la que estuvo a su lado en los primeros meses, a la única que le preparó comida en esos días, aunque ella no se la comía, los sollozos casi le asfixiaban -¿Por qué están quitando todo?
-Tranquila cariño, lo siento, pero como nadie paga este piso, el banco se lo va a quedar. No podía seguir pagando un piso en el que mi hermano vivió una vez, pero ya no hay nadie.
-No, no puedes dejar que se lo queden, es lo único que me queda de él…-no se dio cuenta que empezó a zarandear a su amiga hasta que Margy empezó a zarandearla a ella.
-Querida, escúchame, Washington es enorme, ¡seguro que hay una tonelada de peces en este enorme mar!- desvió la mirada, como si le diera miedo lo que iba a decir- ¡Mírate! ¿Qué has hecho contigo misma? ¡Estamos en invierno! ¿Acaso quieres morir de frío? Amy, escúchame, sé que amabas a mi hermano más que a nadie en este mundo, pero entiende que está muerto.
Esas palabras, las que había luchado tanto tiempo para evitar, las que habría matado para que no fueran verdad. ¿Qué le pasaba a Margy? Ella nunca había pronunciado esas palabras delante de ella.
-Cariño, ha pasado casi un año desde…-ella se dio cuenta de que a Margy le costaba tanto como a ella pronunciar esas palabras- No puedes seguir así. Amy, eres hermosa, cualquier hombre caería a tus pies. No pienses que estás sola, mamá y yo siempre estaremos aquí para ti, lo sabes.
Entonces el toque borroso que tenía todo a causa de sus lágrimas se estaba volviendo negro, perdió la consciencia antes de darse cuenta.
En ese enorme abismo, alguien apareció. Era él. Se dio cuenta que era un sueño enseguida. Volvía a tener el pelo rizado que le daba ese toque tan infantil que a ella le encantaba, debía de estar otra vez en sus dieciocho años. Se miró a ella misma, su pelo rubio descendía por su espalda en forma de tirabuzones, se sorprendió al verse también en sus dieciséis. Esa escena, él vestido de Papa Noel y ella luciendo el hermoso vestido blanco delante del enorme árbol de navidad de esa plaza tan magníficamente iluminada.
Le daba igual que fuese un sueño o no. Se abalanzó a él e intentó abrazarlo, lo único que pudo hacer es traspasarlo. Otra vez, ese horrible dolor le mordió el alma.
Entonces se sorprendió tanto que olvidó como se cerraba la boca. Ese era… ¿Papa Noel?
Sí, no había dudas, esos caballos con cuernos eran renos y esa bañera enorme era un trineo.
Papa Noel no dijo nada, simplemente se acercó a ella y le dio un abrazo cálido. El aroma que ese viejo hombre desprendía le recordaba a alguien…
<<Papa…>>
Papa Noel hizo un gesto a alguien -invisible para ella- para que se acercara. A medida que se acercaba fue reconociendo su pelo rizado, su manera tan grácil de andar y sus ojos, dos pozos negros en los que te podías perder. Era él. Llevaba algo en brazos, algo que ella no notó en ese momento, simplemente se limitó, por última vez a perderse en sus ojos. Él le dio algo que ella tomó sin darse cuenta. Papa Noel se fue y él se dispuso a seguirle, antes de darse la vuelta, le dio un fugaz beso, que esta vez pudo sentir de verdad y él le susurró: “Nuestro bebé”

martes, 13 de diciembre de 2011

Problemón!

Queridas y queridos lectores desconocidos del mundo de Lili, tengo que daros una noticia(para mí, la escritora) realmente horrible.
Todos los capítulos que he subido al mundo de Lili y todas las entradas que escribo aparte las tengo guardadas en mi ordenador. Además de eso, también continuo los capítulos allí y bueno... no se como deciros esto... por gilipolleces de mi **** ordenador, se ha borrado todo. Llevo bastante tiempo sin subir nada al blog, bueno, pues eso es porque había estado escribiendo en el ordenador...
Me da hasta vergüenza deciros esto, pero lo he perdido TODO, sí, todo, absolutamente todo.
Así que, queridos lectores del mundo de Lili, por unas horas he estado pensando en eliminar el blog y mandar todo a la mierda, pero no lo he hecho ya que, bueno, hace unos años empecé a escribir algo(en mi opinión) magnifico y a mi ordenador antiguo le dio un chungazo y murió y también perdí todo y abandoné, así que esta vez, con mucho esfuerzo me he propuesto recuperar todo poco a poco...
En resumen: He perdido unos 5 capítulos que tenía adelantados y tardaré bastante en recuperarme de mi depresión y seguir escribiendo algo bueno, más bien dicho, pasable... En definitiva, os pido que me disculpéis ya que voy a tardar a lo menos una semana más en subir algo nuevo al blog :( 
Lo siento queridos lectores desconocidos...