:)

"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

domingo, 27 de noviembre de 2011

El amor es una ruleta de la fortuna


Era una tarde de primavera, cuando un chico se apareció delante de mí.
 Era prácticamente el chico de mi vida, era alto, moreno y sus ojos eran azulados.
-Ho… Ho… Hola –le dije bajando la cabeza a la vez-al chico de mi vida le dije un simple hola… suena un poco tonto, lo sé.
El al mirarme extrañado me contestó con una sonrisa, ¿Significaría algo?-me pregunté en mi mente humillándome a la vez.
El era un dibujante y era… hay… tan guapo… cada vez que lo veía mi corazón ardía y latía sin piedad.
Al llegar a casa, en la puerta, me caí de espaldas contra la puerta y lloré a pleno pulmón.
Al día siguiente, estaba en clase, escuchando  el nombre de mi chico de los sueños, Alberto.
Había una mesa al lado mío, y otra lejos de mí.
-Por favor, por favor ponlo al lado mío…-decía bajamente, mientras casi rompo a llorar.
Cuando escuché a la profesora decir:”Alberto, sienta al lado de Lila.” Mi corazón  latía por segundos, él se acercaba más y más…
Entonces me sonrió y hablamos un rato, aunque la profesora nos pilló y nos echó fuera de la clase. Él me contó su vida y yo le conté una vida de mentira, pero… después de aquello me arrepentí, prácticamente en un nano-segundo le dije que era mentira y él ya no me sonrió.
 La profesora apareció en ese momento:
-¡Chicos, entrad de una vez!-dijo mirándonos con mala cara y frunciendo el ceño.
Al salir de clase, Alberto hablaba a los chicos, y lo que más me sorprendió es que preguntara por mí.
Aunque con los chicos no me llevo muy bien, ellos le contaron  cosas buenas sobre mí. Iba bajando hacia mi casa pensando dónde podría vivir, entonces escuché mi nombre, era él.
-¡He Lila! ¿Por qué me mentiste?-me dijo con una sonrisa apagada.
-Creía que eras el típico chico “guay” que solo sale con las más enrolladas y “snobs”.-él riendo como un loco me decía que nunca saldría con una “snob”.
Uff...-pensé en mi interior con mucha alegría, a pesar de que siempre he querido ir con las ‘’enrolladas’’.
Al cabo de un rato sonó mi móvil, estaba asustada, no sabía si era mi príncipe azul o no. Lo cogí y era mi hermano, que se había dejado las llaves y se las tenía que llevar a una tienda de chuches.
Allí normalmente iba con mi única mejor amiga, Clara. Al llegar vi que Alberto y mi hermano estaban hablando, veía que se llevaban muy bien así que esperé un rato para ver si podría ser Alberto el mejor amigo de mi hermano.
Le di las llaves y me fui con Albero a ver que me contaba de él.
Él iba con la bicicleta pero se cayó en un terraplén cerca de mi casa, así que le vende el tobillo y al subir la cabeza él me plantó un beso.
Él no más parar se fue rápido con la bicicleta, creo que se arrepintió, pero yo tuve ganas de llorar porque me encantó y quería más.
Mis piernas temblaban, no sabía si quedarme allí o irme, pero reaccioné  y me fui.
Me eché en la cama, pensando, casi llorando de la emoción y me dormí.
Al despertar me di cuenta de que mi madre me había metido en la cama y me había arropado.
Entonces miré el reloj, eran 23:37 y dije que tenía tiempo para escribir en el diario sobre lo sucedido.
Al cogerlo me temblaban las manos, lo cogí fuerte y me lo lleve al pecho. Al acabar de escribir eran las 00:03, había escrito como unas 6 páginas en mi diario. Luego me quedé dormida como un tronco.
-Umm…  ¿Dónde está…? ¿Quién lo ha cogido...?  Me decía medio adormilada casi a las 7:30 de la mañana. Al despertar vi que el diario no estaba en el cajón, lo busqué desesperada y entonces grité, y mucho:
-¡Aleeex! ¡¿Dónde está mi diario?!- poniendo una cara como si lo quisiera matar.
Mi hermano al verme salió corriendo hacía su habitación con mi cuadernito en la mano. Casi no pude abrir la puerta pero lo conseguí y le quité el diario de las manos. Me dieron muchas ganas de pegarle por lo sucedido, pero no lo hice.
En el colegio, estaba en la fila y me enteré de una cosa muy triste para mí:
-¿¡Os habéis enterado de que Alberto se va a marchar a Madrid y que no volverá?!-dijo Clara a todo el mundo-yo, por mi parte lloraba por dentro.
Al ver a Alberto le dije si era verdad o mentira, lo malo es que era verdad y aquel beso me lo plantó por sino me volvía a ver. Lloraba en sus brazos, mientras él me acariciaba el pelo suavemente.
En clase, mientras hacía un examen mis lágrimas caían por mi mejilla llegando a mi examen. Entregué el examen casi chorreando. La profesora se enfadó, me hizo salir al pasillo, Alberto hizo una tontería aposta  y también lo sacó al pasillo.
-Lila, mañana me voy, y hoy te quería llevar a un sitio que no te podrías imaginar, es mágico.-le miré y le hice una sonrisa de afirmación.
-A las 16:30 en la tienda de chuches ;)-en ese momento sonó la sirena y yo no me alegré, porque quería estar con él más.
Llegó la hora de lo mágico, me vendó los ojos y me llevó hasta un lugar que nunca había visto.
Era un antiguo acuario que aun estaba en funcionamiento, era de su tío.
Estaba oscuro, había peces, el agua fluía y había una canción que me encantaba, era muy romántico.
Allí, en medio de una sala repleta de peces muy bonitos había un mantel, una cesta y una botella de agua. ¡Era un picnic!
-Ooh… esto es muy bonito, snif…snif…-en ese momento una lágrima caía por mi mejilla.
Nos sentamos, merendamos y nos tumbamos para ver aquel paisaje.
Mientras él se preparaba para darme algo y yo esperaba a que él me hiciera algo.
Me dio un papel, en el que ponía:
Lila, quiero que me recuerdes
Quiero que me beses
Esta va a ser la última vez
Espero que este beso sea de calidez
No quiero que estés triste
Quiero que te lo tomes como un chiste
Así que date la vuelta
La tristeza déjala suelta
Dame un gran beso
Y no te quedes con el peso.
Al darme la vuelta nos besamos mucho tiempo, nuestros labios no se querían separar, el amor los unió. Al acabar nos dimos un abrazo y nos fuimos a casa.
Me dijo que se marchaba a las 8 de la mañana, así que me armé de valor y le hice una pancarta que decía:
”Te quiero y nunca te olvidaré”
Me llevó mucho tiempo hacerla, pero mereció la pena ya que mi único amor se marchaba para siempre. Acabé a las 22:59, me fui a la cama para poder ir pronto a su casa.
Sonó el despertador, me vestí lo más rápido que pude y fui a  la despedida. Al ver que salía de su casa, corrí hacia él y le di un beso para despedirme.
-Cuando arranques, mira hacia atrás-le susurré al oído con esperanza de que lo hiciera.
Se subió al coche, al arrancar miró y yo saqué la pancarta llorando. Veía como mi único amor se alejaba… no volvería…
Tal vez eso era una señal de que puedo volver a enamorarme, o de que tengo tan mala suerte para el amor.
Quizá la fortuna me vuelva a sonreír.


Escrito por María Montero Brumos de muy pequeñica :)

lunes, 21 de noviembre de 2011

Capítulo 12


Quítame los zapatos y tíralos, me quedaré descalza
Después de aquello que hice las olas cambiarán.
Los castillos de arena que hicimos...mmm... parecen inestables ahora.
Pero las olas se irán pronto.
Por fin me he dado cuenta de mis sentimientos
Mirándome a los ojos podrás tocarme el corazón
y mis sentimientos por ti nunca cambiaran... estoy segura...
Baby I love you more every day and night
Si seguimos cogidos de la mano...siento que podremos ir a cualquier parte...
cogidos de la mano....quiero hacerte compañía...
Di adiós a mí
¿Vale?...
Lo siento...”



Una lágrima negra, manchada por el maquillaje que no fue quitado ayer, se desliza por la mejilla de ella, Estela la limpió gentilmente. Cuando Dani duerme, parece más pequeña. “Será porqué está con los ojos cerrados” pensó Estela.
Tenía razón, los ojos verdes de Dani, los que tanto amaba Nico, engañaban a la gente con su edad. Dani era una chica muy madura y eso se podía ver reflejado en sus ojos.
Ojos verdes que transmiten tranquilidad, la clase de ojos que todo hombre amaría.
Cuando Estela conoció a Dani, casi no se podía creer que tuviera 14 años.
Era una chica con la que se podía tener cualquier tipo de conversación y te la sabía mantener, al principio estuvo algo celosa de ella porque los chicos dejaron de estar pendientes de ella.
Pero pronto se dio cuenta que era inevitable querer estar cerca de ella. Era la clase de persona que no sabía que tenía cosas buenas, ignoraba su belleza, esa tez blanca, casi de porcelana, como solía decir Mario.

Pero a pesar de los ojos maduros de Dani, Estela supo desde que la vio que era una persona bastante débil en el amor. Por eso, aunque al principio John estuviese tonteando con Dani, Estela pasó de ello, porque en los ojos de Dani y en sus expresiones, se mostraba que nunca había amado de verdad... Desde hace unos días, Estela ha observado que en sus ojos hay una pequeña lucecita que brilla, esos ojos de enamorada, los conocía perfectamente.

La primera vez que la vio, fue especial, pero para contar esa historia tengo que contar otra de por medio, así que lo dejamos para otra vez.



Dani estaba despierta desde hace rato, sentía la mano de Estela sobre su frente. El tacto de su mano, el simple calor que desprendía, la hizo calmarse un poco.
Quería llorar y no sabía porque, ya había llorado bastante antes. Ahora estaba confundida, ni siquiera sabía si estaba enfadada con él por enfadarse o si lo amaba cada día más por ser como es.
Lo que estaba claro es que Nico ya no estaba tan enfadado.

Notó como Estela le movió el brazo, intentando desperterla...No, se equivocó, era John.
-Hola enana,¿cómo te encuentras?
-Mejor...-dijo intentando parecer lo más enferma que pudo.
-Anda, tomate esto y duermete-le dijo acercandole un vaso con lo que parecía un Frenadol. La cara de Dani se transformó de una cara somnolienta a una cara de pánico. NO podía ser, odiaba tomar esos dichosos sobres, no los soportaba, además no quería que ellos se le rieran o se burlaran de ella, o peor aún que le llamaran infantil.
-¿Qué pasa?-para su desgracia, John <<al igual que cualquiera>> se dio cuenta por se expresión de que algo estaba mal.
-Nada-Dani intentó con todas sus fuerzas inventarse una escusa lo bastante buena en ese momento, pero no se le ocurrió...
-Bueno, tomate esto y vamos a comer algo, Nico ha ido a comprar pan.
-Eh... Pan, claro... -rió falsamente.Se le ocurrió que debía de distraerle-Eh, John...¿Dónde está...em...la..eh...Estela?
-Está en la cocina haciendo no se el qué ¿Dani, seguro que está todo bien?
-Sí...
Le acercó el vaso, urgiéndola a que se lo tomara. Dani tomó el vaso, lleno con el sobre mal disuelto.
-Yo me lo tomo, ya puedes irte John-intentó esta vez.
-No, tengo que llevar el vaso a la cocina. Tómate eso venga.
-¡Jhon!-la voz que le salvó de hacer como que se le caía el vaso a la cama y arruinar las sábanas blancas de Nico llamaba desde la cocina.
-Tómatelo, ahora vuelvo-y él se fue, con una sonrisita sospechosa en la cara.
Dani suspiró y aunque le pareció un acto muy infantil tiró el contenido del vaso a la maceta con una planta casi seca que había en la esquina de la habitación.
<<A lo mejor le cura también>> Carcajeó en su mente, su propio chiste la había hecho gracia. Cayó en la cuenta de que se encontraba mucho mejor.
Que rara era, dos días de sueño y ya estaba casi bien, eso suponía tener que enfrentar las cosas con Nico un poco antes. Si estuviera enferma sabía bien que Nico evitaría aparecer delante suyo para evitar confortamientos.

Tenía que pensar en algo,¿qué hacía la gente normal cuando se peleaban?
No tenía ni idea.
Algo le distrajo de sus pensamientos. Seguramente Estela hubiera roto un huevo. Fue corriendo a la cocina preocupada por que hubiera sido algo más.



En la cocina no había nada, mejor dicho nadie, dio un paso al frente y oyó como cerraban la puerta detrás de ella.
Gruñó algo que solo ella pudo entender. Al parecer había entendido lo que estaba pasando. Esperó paciente en la silla hasta que se aburrió y decidió recoger el huevo que habían tirado.
Y así la encontró Nico cuando abrieron la puerta para meterle dentro a empujones. Desde fuera podía escuchar las fuertes carcajadas de Estela y John.
Dani se llevó tal sorpresa que se cayó de espaldas. Sin apenas darse cuenta cómo estaba en brazos de Nico.
Sorprendida y sin saber qué decir solo pudo soltar a trompicones:
-¡¿Cómo has hecho eso?!
Nico se rió, verle reírse hizo que ella también quisiera hacerlo y sin darse cuenta estaban los dos riéndose como estúpidos en una cocina
Dani pataleó para que la soltara, y Nico le hizo caso, la dejó en el suelo, justo donde se encontrada el huevo que Estela tiró.

Nico soltó carcajadas bien fuertes y Dani no paraba de pegarle en el hombro riéndose también.
Encima de la mesa de la cocina con los pies descalzos, húmedos y pegajosos se encontraba haciendo algo que no todo el mundo le resultaba normal.

Mezclando ketchup y más cosas del mismo color que Nico le pasaba a la vez que se comunicaban mediante miradas y de vez en cuando soltaban carcajadas que ninguno de los dos comprendía.
Dani entendió que iban a tenderles algo así como una emboscada. Vio como Nico cogía el bol con todo eso que parecía sangre un poco espesa y su vista se transformó en una cortina de rojo. Pegó un chillido tan fuerte que sintió como que la garganta se le descomponía.
Nico la levantó por la cintura sin dejarle tocar el suelo y le dijo al oído:
-Siento que tengas que ser tú la que haga el trabajo sucio-rió de forma cariñosa- Cuando abran la puerta yo te lanzaré a John o a Estela y tú tienes que agarrarte bien fuerte, sino la hemos cagado.
Tras eso le echó un poco más de ketchup por toda la camisa y esperó en posición de combate.
Al fin se oyeron pasos y la puerta se abrió sonoramente.
Dani estaba casi apunto de llorar, no sabía si de la risa o del miedo de estromparse contra el suelo. Debía tener claro abrazar a la primera persona que entrara.
<<Recuerda Dani, ¡ABRAZAR!>>
Y eso hizo, en cuanto se sintió en el aire y dejó de sentir las manos grandes de él en la cintura se aventuró a algo que podía significar un buen golpe.

Algo la abrazó. Muy fuerte. Tanto que no podía respirar. Oyó un “Puajj...” que no coincidía con la voz de Estela ni John. Seguía agarrada fuertemente a su cuello y la otra persona la abrazaba tan fuerte que no podía moverse para ver quien era.
Oyó las estrepitosas risas de Estela y John cuando lentamente abrió los ojos.
<<Oh no>>




miércoles, 16 de noviembre de 2011

Amor Amargo Dulce venganza

Podría morir en tus brazos
Ahogada en la soledad
Cariño nunca me dejes
Nunca,nunca de amar


Y si nuestro amor perdura,
Ámame en la eternidad
Como yo te he dicho antes
("Si quieres morir conmigo y...")
Ámame en la eternidad


Entenderé si estás triste
Sé que no quieres morirte,
realmente quieres vivir más.
Tú mi única felicidad


Gotitas de agua caen,
caen,caen sobre mí.
Lágrimas parecerían
Si no fueran carmesí


Porque tú la amas a ella
Y yo siempre te amé a ti
Aún siento haberte dado
Eso que bien yo te dí


Amarte siempre te he amado
Al contrario que tu a mi
La desgracia te ha llegado
¡Sufre en silencio por mí!


Porque tú la amas a ella
Y yo siempre te amé a ti
Porque tú la amas a ella
Ámame ahora a mí


Autora: Lili