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"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

martes, 5 de julio de 2011

Libros Recomendados

Lili recomienda:
La triología Memorias de Idhun.
1º Libro:La Resistencia
El día en que se produjo en Idhún la conjunción astral de los tres soles y las tres lunas, Ashran el Nigromante se hizo con el poder allí. En nuestro mundo, un guerrero y un mago exiliados de Idhún han formado la Resistencia, a la que pertenecen también Jack y Victoria, dos adolescentes nacidos en la Tierra. El objetivo del grupo es acabar con el reinado de las serpientes aladas, pero Kirtash, un joven y despiadado asesino, enviado por Ashran a la Tierra, no se lo va a permitir...

2º Libro: Tríada
Los miembros de la Resistencia han llegado por fin a Idhún, dispuestos a hacer cumplir la profecía. Pero no todo es tan sencillo como parece. ¿Asumirán los protagonistas su papel en el destino vaticinado por los Oráculos? ¿Puede la Resistencia confiar en su nuevo aliado? ¿Cómo serán recibidos en Idhún, después de quince años de ausencia? ¿Cuál será el próximo movimiento de Ashran y los sheks?

3º Libro:Panteón
Tras la última batalla contra Ashran y los sheks, muchas cosas parecen haber cambiado en Idhún. Sin embargo, los Oráculos hablan de nuevo, y sus voces no son, ni mucho menos, tranquilizadoras. Algo está a punto de suceder, algo que puede cambiar para siempre el destino de dos mundos... algo que, tal vez, ni siquiera los héroes de la profecía sean capaces de afrontar...




Como podeis daros cuenta es una triología fantastica.Pero no os dejéis engañar, que sea fantástica no le quita nada de su realismo, la autora, Laura Gallego, tiene una forma de escribir con la que no podrás parar de leer.
A pesar de su fantasía, la triología tiene un romance muy fuerte.Hay un triangulo amoroso entre los 3 protagonistas:Jack,Christian y Victoria.

Opinión personal:Me encanta el hecho de que Victoria esté enamorada tanto de Jack como de Christian como también me encanta que Jack y Christian no puedan evitar odiarse a más no poder.

viernes, 1 de julio de 2011

The Prince

Él tuvo que convertirse en un príncipe. O al menos me di cuenta de que el mañana que esperábamos no vendría acaso de que alguien se sacrificara para volverse mi príncipe. Ahora que lo pienso él tuvo que ser un príncipe al estar a mi lado,...pero, ¿por qué no me di cuenta de que lo tenía? De que tenía a mi príncipe.

“Joder, nunca pensé que esto iba a ser tan grande, en las postales está más cerca y es más bonito...”
“Bien, estoy enfrente de La Casa Blanca. Estoy en una de esas excursiones que se hace al graduarse. Hoy es el último día que estaremos en Washington, me he escapado del grupo que han  hecho, para visitar la famosa Casa Blanca. Una amiga me dijo hace tiempo que si tirabas una moneda a la fuente de La Casa Blanca ,un deseo se te cumpliría. Bien, hoy estoy aquí para intentarlo. Aunque no es como yo esperaba. La fuente está mucho más lejos de lo que uno puede imaginar, pero ya que he venido hasta aquí lo intentaré.”
Eso fue lo que pensé en ese momento, pero justo al levantar la mano para tirar...
-Hey, hey, you little brat, what do you think you're doing? -me dijo un hombre muy alto, que iba acompañado de otro igual y que llevaba una pistola. Supongo que serían policías.
-Eh...esto...emm....yo...no speak spanish...osea... english, english!
-Is she trying to speak English?-le dijo uno al otro.
-I think she's lost,  we should take her to the station.-contestó el otro.
-Yeah... well, come with us Miss-dijo el de antes, cogiéndome de un brazo.
“¡Ay por Dios, estoy en problemas! No entiendo nada de lo que están diciendo...,¿qué demonios debería hacer?¿Correr?”

blablablablauahblauaghpibpibuaghh!(ruido de gente gritando y de coches pitando)

“Ostras, ¿qué pasa?”

Allí fue cuando todo comenzó. Él apareció por primera vez en mi vida. Nuestro comienzo fue bastante raro, si, bastante.
Ahora que lo pienso él siempre fue singular, desde la primera vez que le vi, estuve segura de que no había otro igual.

Bueno, la primera vez que lo vi, estuvo a punto de atropellarle un coche. Un chico con un pelo tan rubio que parecía blanco, que en pleno invierno iba desnudo, completamente desnudo.
“¡Ay Dios mío! ¿Qué estoy viendo?¿Un exhibicionista? ¡No, por Dios! Primero estos grandullones y, ¿ahora esto?”
El caso es que estaba tremendamente asustada, no entendía nada, no sabía que hacer, ni dónde me iban a llevar esos dos hombres.
“¡Por Dios que se acerca! ¡No, que vergüenza!”
En ese momento me tapé los ojos, para evitarme un disgusto o una emoción demasiado fuerte. Y solo oía hablar a los hombres que me rodeaban.
-Oh my god. What are you doing boy? Do you have permission to be like this?-dijo uno de los grandullones.
-Uh ... yes, yes of course I have. Well what happens with this girl? Is something wrong?-contestó la voz que
supongo que era del exhibicionista.
- Why? You know her?-
volvió a preguntar el policía.
-Emm .... Yeah, yeah ... she is my girlfriend. -
contestó de nuevo este.
-Well, then take care of her, boy.
Bye.-supongo que eso lo dijo el otro grandullón.

“¿Por qué se van? ¿Este tipo ha hecho que se vayan?¿Qué me va a hacer este sujeto?¿Me entenderá si le hablo?”
-Ehm...you speak spanish?-le dije ayudándome de gestos.
-Yes I can speak spanish.Why?You can't?-me dijo él sonriente.
-Esto...si puedes hablar español, por qué sigues hablando inglés.
-Jajaja, quería ver si me podías seguir, pero ya veo que no puedes. Oye, será mejor que nos vayamos de aquí, he dicho unas cuantas mentirijillas para librarnos de esos tipos.
-¿Qué mentirijillas?¿Por qué has mentido?¿Para ayudarme?
-No...He mentido porque soy un mentiroso compulsivo.-me dijo él con una gran sonrisa falsa.
-Oye... ¿No tienes frío?-le dije yo intentando no bajar la vista-¿Quieres seguir con tu exhibición o quieres que te deje algo?
-Sí, definitivamente estoy a punto de congelarme.-me contestó él bajando su vista.-Ah, ya lo entiendo, debes estar asustada de ver a un loco sin ropa andando por la calle así como así. Las niñas pequeñas no deberían ver estas cosas.
-No soy pequeña, tengo 16 años.-le dije mientras rebuscaba en mi maleta algo que le pudiera servir.-Pero soy bastante bajita, como has podido ver. Solo mido 152 cm.
-Ah, ya veo. ¡Oh, no!¿Lo has oído?-me dijo él alterado-Nos tenemos que ir. ¡Ya!
-¿Eh?!Pero ponte algo por favor!-contesté sin pensar dándole la ropa que pensé que le iría.
“¿Estaré bien si me voy con este tío?¿Esto no sería como si nos persiguiera la policía? Pero yo no he hecho nada malo. Este tío... ¿Por qué irá desvestido? Esto no es lo que tendría que hacer. No es normal irte con el primero que veas y menos si es un exhibicionista loco. Pero me ha ayudado y encima es la única opción que tengo.”

Este tipo de pensamientos rondaban mi mente mientras iba corriendo a ninguna parte cogida de la mano de un completo extraño con ropa de mujer.
Paramos de correr en un parque enorme y agotados, los dos nos sentamos a la vez.
-Jajaja,ya no somos tan diferentes, ¿ves?-jajaja-me dijo entre carcajadas.
-¿Quién eres?
“Oh demonios, seguro que se enfada por haberle preguntado eso. ¿He sido muy directa? ¿Se habrá molestado mucho?¿Se irá?”
-I'm the prince-contestó simplemente.

-¿El príncipe? Bueno da igual. ¿Cuál es tu nombre?-seguí con mi interrogatorio.
-Alan James. ¿Dónde está la lámpara apuntándome a los ojos para dejarme ciego? Porque solo falta eso, vamos...
-No, bueno, es que...no lo sabía y bueno me hacía curiosidad...-contesté yo.
-¿El tuyo?
-¿El mío qué?
-Tu nombre.
-¡Ah! Alma -contesté avergonzada por no comprender la pregunta de antes.
-¿Qué estabas haciendo antes cuando estabas con esos hombres?
-¡Ah! ¡Mierda!¡Se me ha olvidado por completo! Tenía que pedir un deseo y tirar una moneda a la fuente de La Casa Blanca.
-¿Qué es eso? ¿La nueva moda?
-No...Cuando era pequeña, una chica que vivía en el pueblo de mis abuelos, me dijo que si alguna vez iba a la Casa Blanca tendría que tirar una moneda a la fuente y que  así mi deseo se cumpliría.
-¿Y cuál es el tan preciado deseo para que hayas hecho un viaje a Washington solo para tirar una moneda?
-Bueno, te puede parecer tonto, pero quero encontrar a un príncipe y mi abuela siempre decia:my lovely shoes always take me to a happy place.-le dije mirando a mis zapatos.

-¿Un príncipe? ¿Zapatos?
-Sí. Viene de una canción que le gustaba a ella. Con unos bonitos zapatos llegarás a un lugar feliz. He aprovechado la excursión que hemos hecho los de mi curso para venir, me he escapado del grupo y he venido...I want to find a prince who loves me and take care of me like in the fairytales.-dije yo intentando pronunciar lo mejor que pude.
-Ya veo que te sabes bien tus frases. Perdona mi descaro, pero estoy casi seguro de que ya no lo encontrarás. En el siglo XVIII tal vez, pero en el XXI ya no.
-Bueno... ¿y tú, por qué estás haciendo una exhibición?
-Bueno, la verdad es que no es una exhibición, simplemente esta mañana me he levantado en un callejón, helado de frío y desnudo. Creo que ayer debió pasarme algo, porque ya no recuerdo nada, quizás me han borrado la memoria los alienígenas....
-Jaja, ¿o simplemente te emborrachaste?
-Look Mommy! A man wearing girl clothes! Is a transvestite!-dijo un niño que caminaba con su madre cerca de nosotros.
-Oh! Don't look David!-dijo esta a su vez tapándole los ojos.
Después de un incómodo silencio y gente mirándonos como bichos raros. Alan dijo:
-Creo que deberíamos ir de compras.
Y así lo hicimos, fuimos de tienda en tienda comprando muchísima ropa, no sabía porque Alan era conocido en grandes tiendas, que parecían bastante caras, pero tampoco pregunté.
“¿Es rico? Imposible, de ser así no dormiría en callejuelas desnudo. Su padre debe ser alguien importante, ¿es el típico niño rico mimado? No, no parece ser de ese tipo.”
-Oye, tú pelo es natural?-pregunté yo curiosa, por la extraña apariencia del chico.
-Sí, mi madre lo tenía así, poco antes de que se le cayese todo.
-¿Por qué se le cayó el pelo?
-Sufría cáncer, por desgracia la quimioterapia no sirvió-me contestó bajando la vista.
-Perdona, yo, no lo sabía...
Después de un largo silencio, fui capaz de decir:
-Mi abuela también murió de cáncer, y tenía el mismo pelo que tú...Y ahora estoy sola en este enorme mundo-dije extendiendo las manos hacia el cielo.
Pensé que entonces preguntaría sobre mis padres muertos, pero no lo hizo, se limitó a cogerme la mano y darme un apretón de vez en cuando, mientras intentaba disimular las lágrimas que caían por mi rostro.
-¿Qué vas a hacer ahora?-me dijo, cuando todo se había calmado.
-Pues volver a España con mis tíos. Tengo el billete, es para mañana por la mañana a las 5.
-Ya veo... ¿Puedo hacerte una pregunta?-me dijo tímido.
-Bueno, ya me has hecho una, por qué no otra.
-Lo de tirar una moneda a la fuente de La Casa Blanca ¿por qué te empeñaste tanto en intentar hacer tu deseo realidad?
-Porque no fue mi deseo, a punto de morir, mi abuela me dijo que no estaría en paz hasta que yo tuviera a alguien que me cuidara y me quisiera, como ella lo hizo.
Otro silencio incomodo estaba entre nosotros. Pero esta vez fue Alan el que rompió el hielo.
-Está bien, ¿sabes? Mi madre nunca tuvo a alguien a su lado, que la acompañara en su vida y la quisiera, porque desde que mi padre murió, se negó a vivir su vida con otro hombre que no fuera él. Pero aun así, yo creo que era feliz con sus hijos, bueno con su hijo.
-Así que tienes hermanos...
-Uno gemelo.
-Wow, lo más seguro que la gente os confundiera mucho, ¿no?
-Bueno, somos algo así como gemelos, porque él nació con el pelo negro y yo con el pelo rubio. Mi madre...en sus últimos días, estaba perdiendo la cabeza, y nos confundía. Esos últimos días creía que solamente mi hermano era su hijo y a mi me confundía con un impostor y se ponía muy nerviosa de verme, así que me prohibieron verla y estar con ella. Sus últimas palabras fueron que el impostor encontrará a alguien y se fuera de esa casa y dejara a su Jimmy en paz.
“¿Qué hago? ¿Qué le digo?¿Por qué estoy llorando?¡Dios!”
Dos personas abrazándose y llorando en el banco de un parque rodeados de bolsas.
Cuando llegué a la habitación del hotel, los profesores y mis amigos se enfadaron mucho por no haber avisado a nadie de que me iba.
Me fui pronto a dormir, que luego tenía que madrugar mucho. Intenté conciliar el sueño, pero no pude. Demasiadas cosas habían pasado hoy, un chico desnudo, dos guardias civiles apunto de arrestarme, recuerdos y muchos más recuerdos sobre mi abuela, mis padres y mi príncipe, el que todavía no había encontrado. Eso me hizo darme cuenta de que no había tirado aun la moneda. Ya me daba igual. Después de hablar con Alan estaba bien todo.

Ese encuentro tan especial que tuvimos, Alan, me hizo darme cuenta de lo débil que soy, de lo fuerte que eres tú, y de que toda persona necesita a alguien a su lado, o si no, no pueden resistir los problemas que la vida presenta.
Esa noche soñé con mi abuela. En mi sueño, estábamos en el pueblo, yo volvía a hablar con la chica que siempre venía a la casa de mis abuelos a comer pastelitos, pero esta vez, no era una chica rubia, como yo recordaba, sino un chico, un chico rubio y con los ojos azules oscuros y profundos, como Alan. Después de hablar con  él, fui corriendo como siempre a la cocina, su lugar favorito, para contárselo. Cuando se lo conté, mi abuela se rió como solía hacerlo y me dijo: Hija mía, seguramente en este siglo no lo encontrarás, en el XVIII tal vez, pero en este no. Lo que yo quiero es que encuentres a alguien que te ames y que él te ame a ti. Sea donde sea que esté.
Me desperté llorando cuando la alarma del reloj sonó. Preparé la maleta y fui camino al aeropuerto junto con los demás. Seguía pensando el Alan.
“Si voy ahora a buscarlo, ¿dónde voy? En caso de que lo encuentre, ¿Qué le digo?¿Qué se case conmigo? Eso sería una tontería, se reiría en mis narices. Deberíamos habernos hecho una foto, para recordarlo.”
Cuando oí los gritos de mis compañeros y vi a toda la gente mirándome de repente, supe que algo estaba mal.
-¿Qué pasa?
-¿No lo sabes? ¿No te lo han dicho?-me dijo Miriam señalando con el dedo una valla publicitaría-¡Eres tú!
Allí es cuando lo ví. Habían utilizado una  foto que habían hecho a dos personas normales abrazándose y llorando en un parque rodeados de bolsas de compras para la portada del anuncio de un perfume.
Éramos Alan y yo.











Oye...Alan, ¿tú crees en el hilo rojo del destino?
¿El hilo rojo del destino?
Hay culturas en las que se supone que cada persona al nacer, en su meñique tiene un hilo rojo que va atado al dedo meñique de otra persona, y que ese hilo hará que esas personas se encuentren y no se separen, por efecto del amor.