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"Las palabras salen del alma cuando escribes algo que te gusta" Eso me dije a mi misma a los 7 años.Muchas personas disfrutan escribiendo y leyendo(lo hagan bien o mal)
El caso es escribir, cuando yo escribo, siento como si fuera la única persona en este mundo en poder crear algo, algo magnifico o espeluznante, algo hermoso o irritante, como sea, simplemente algo. Amo escribir y por eso lo hago, porque no hay nadie que me diga que lo tengo que hacer, porque no hay nadie que me diga cómo lo tengo que hacer ni cuando debo de hacerlo.
Escribo porque me encanta ♥ y espero que las personas que lo lean disfruten también :)

sábado, 19 de mayo de 2012

La chica que hablaba cantando IV


Queridos lectores desconocidos, lo siento.
Sé que a muchos os habré defraudado, llevo todo un mes sin escribir, pero creérme es difícil encontrar la inspiración adecuada, porque no es lo mismo tener ganas de escribir un capítulo de la historia que querer escribir un drama trágico donde mueren todos...
De verdad lo siento, probablemente haya perdido bastantes lectores, además las visitas y los seguidores no suben... Pero aún os tengo a vosotros, que sois especiales, porque siempre estáis ahí aunque yo no lo sepa ^^
Pues nada, os dejo leer, sé que es poco, realmente poco, pero más vale poco que nada...





Una chica bajita aparece de repente en un bosque pintado con acuarelas. Conoce esa sudadera, la de los Rolling Stones, se la regaló él. Conoce ese pelo castaño que cae sobre su espalda como una cascada, en realidad, conoce todo sobre ella. Tarda segundos en asimilar que es ella. Su amada. Se da cuenta finalmente ya que ella tiene una guitarra en mano.
Sus ojos se inundan. Sabe dónde está. Es esa mañana de septiembre nublada y horrible en la que ella le anuncia que se va, que no la va a volver a ver. Y él sabe que eso es un sueño, pero aún así corre, corre intentando alcanzar algo que hace años perdió. Por mucho que corra no la alcanza. Es como una de esas pesadillas en la que subes una escalera interminable y al final acabas cayéndote. Entonces ella se da la vuelta y ve en sus ojos algo jamás visto, la muerte.

Despierta.
Está sudando y le cuesta respirar, de sus ojos se escapan lágrimas sin permiso que llegan hasta su cuello.
Mira al rededor, se asegura de que todo ha sido un terrible recuerdo del pasado.
En cuanto su respiración se calma y puede oír algo más que el vaivén de el aire hacia sus pulmones, se da cuenta de que la voz de alguien le intenta tranquilizar tarareando una vieja canción.
Entonces ella aparece, en ropa interior, con su camisa cubriéndole los hombros.
No dice nada. Él tampoco, simplemente deja que ella, el cálido sonido de su voz aterciopelada, le abrace.
No puede evitarlo, sus lágrimas caen. Se avergüenza de su comportamiento, ya no es un crío.
Ella no para ni un solo segundo de cantar, de sanar sus heridas por momentos. De quitar el miedo de ese niño que vive encerrado en él.
Ella le mira, con cariño. Sonríe y le abraza como a un niño. Le acuna entre sus brazos y le besa la frente.
-Buenos días princesa-le susurra ella imitando al personaje de “La vida es bella”. Él sonríe y la mira a los ojos, miel y tan profundos que podrías perderte en ellos. No hace falta decir nada. Con  los ojos pueden transmitirse más que palabras, sentimientos.
-Tengo hambre- dice él poniéndose los pantalones, que descansaban sobre la esquina de la cama.
-Tenemos un desayuno preparado, el mejor desayuno de nuestra vida- contesta ella abotonándose la camisa de Nick.
-¿También tenemos aspirinas? Parece que mi cabeza vaya a explotar-comenta él dando una vuelta por la habitación-Por cierto, ¿cómo me has traído aquí?
-No tengo ni idea.
-Yo sí.
Sam levanta la vista hasta descubrir quién había hablado.
Un chico, joven, tendrá su misma edad. Vestido con un  traje negro y una corbata rosa, la pinta que le da es la de un oficinista.
-¿Y tú quien eres?- Nick pregunta extrañado. ¿Cómo demonios ha entrado este tío en la que se supone que es su habitación. No le gusta la manera que tiene de mirar a Sam. Él le aproxima los vaqueros a ella.
-Os dejaré cambiaros-el chico sale de la habitación con paso decidido, su voz tiene un suave timbre, amable pero a la vez mandón.
Nick mira a Sam.
Sam le mira a él.
“¿Quién es?” pregunta con gestos él.
Sam se encoje de hombros, ella tampoco lo sabe. Bueno, quizá sí, no se acuerda claramente, pero sintió un Deja Vu cuando lo vio.
Él se dispone a salir detrás del el chico. Sam se lo impide y le señala la parte de atrás de su camiseta, lleva cremallera. Nick la sube y sale de esa habitación.
Ahí se encuentra con una especie de comedor. Busca con la mirada y encuentra al tío ese hablando por teléfono. Parece absorto mirando por la ventana.
-Sí, llama a Carlos y dile que no iré al ensayo hoy. Sí…claro…mañana. Claro, adiós.-corta la llamada y se gira hacia él-¿Ya está?
-Sí. ¿Cómo es que tú sabes cómo hemos llegado aquí?
-Mi nombre es Andrés. Ayer en la fiesta nos vimos. ¡No me recuerdas?-el chico se sienta en el sofá-Veo que no, el caso es que tú y Sam estabais fatal anoche. Tú te quedaste dormido en un banco y devolviste cinco veces. Sam estuvo contigo todo el rato, pero ella también estaba fatal. Yo le ayudé a sacarte de la discoteca, estabais bailando y te caíste. Me dio pena que ella tuviese que cargar contigo hasta vuestra casa así que os traje a un hotel.
Nick no se lo creía.
Sam acababa de salir de la habitación. Ahora se acordaba. Ante el silencio de su amigo decidió hablar ella.
-Es verdad, no me acordaba hasta ahora, pero sí, él nos ayudó a salir de ahí, tú te dormiste y yo pues no sé, no me acuerdo-Nick la mira expectante, sigue sin creérselo. Andrés sonríe desde el sofá.
-Pues nada, ya sabéis lo que ha ocurrido anoche-Andrés se levanta del sofá, se estira y se dispone hacia la puerta.
-Oye espera, muchas gracias, por todo, pero no creo que nosotros podamos pagar esta habitación-avergonzado, Nick confiesa su pequeño problema a su nuevo amigo.
-Tranquilo. Este hotel es mío, no importa si no pagáis.-él mira a Sam de reojo- Pero a cambio debéis hacerme un favor. Sin poder evitarlo, antes he escuchado a Sam cantar. Me gustaría que ella cantase para mí.
Los ojos de Nick se abren. Ella se atraganta con el café.
Los tres intercambian miradas.
Nick no cree que ella acepte cantar, ni siquiera canta para él. Cómo lo va a hacer para un desconocido.
Sam no se lo cree. Ahora recuerda perfectamente quién es este tío.
Una cantidad de recuerdos regresan a su mente, no quiere llorar, pero se lo están poniendo difícil.

domingo, 25 de marzo de 2012

La chica que hablaba cantando III

-¿Quieres darte prisa?-insiste él desesperado desde el marco de la puerta. Sam aún estaba maquillandose y tampoco se había peinado aún.
-Ya va...-contesta mientras destapa el rímel.
Nick mira a su amiga, está preciosa. Lleva puesta una camiseta negra con un gran escote, los pitillos grises que le van muy justos y los zapatos de tacón alto. Lleva los labios pintados del mismo rojo de siempre y los ojos más negros que de costumbre. Un moño deshilachado asoma por su cabeza.
-¿Qué me hago en el pelo?-le pregunta mirándole a través del espejo. Nick suspira. Se sienta en la cama.
-Ven, siéntate-le dice señalándole el suelo. Ella hace caso y se sienta entre sus piernas. Nick coge el peine y la plancha y se dispone a peinar a su amiga.


Llegan al lugar de encuentro veinte minutos tarde. Cuando llegan, los jóvenes les aplauden. Ella saluda como si acabaran de terminar el teatro más impresionante, él saluda con la mano, tímido.
Ariana se acerca a ellos. Les da dos besos. Sam ve como a Nick se le escapa una sonrisa tonta en cuanto ella le abraza. Gira la cara.
Un tío se acerca a ella.
-Hola-le da dos besos- ¡Qué tarde habéis llegado!
-Hola-sonríe al darse cuenta que el tío está bueno. Rubio, alto y con ojos verdes. Lleva puesta una americana, como ella, y una camisa blanca.- El tráfico.
-¿Quieres tomar algo?-pregunta él. Puede que Ariana tenga más tallas de sujetador, pero esta chica es hermosa, tiene algo...
-Claro, vamos.
Y ante la mirada expectante de Nick, Sam y su nuevo amigo entran dentro a tomar algo.

Parece que Ariana le estaba diciendo algo, no la ha oído.
-¿Qué te parece?-pregunta ella señalando a una amiga suya. Nick la mira, no hay comparación con Sam ni con Ariana. Morena, bajita y guapa, pero no llama la atención.
-Muy bien. Hola, soy Nick, mucho gusto- se siente obligado a darle dos besos, pero opta por darle la mano. La chica tarda en dársela.
- Yo soy Sarah, el gusto es mío.

La noche transcurre entre cubatas.
Nick se acerca a la barra. Está cansado de tanto bailar. Unas universitarias se han acercado a él y no han parado hasta que les ha dado su número, obviamente, era falso.
Hace un gesto a la camarera, una rubia muy guapa, bastante más joven que él. Lleva el pelo recogido en una trenza de espiga y los ojos pintados de blanco. Tendrá unos dieciséis años.
La camarera llena un vaso de chupito con algo azul. Se lo acerca.
-Invita la casa- dice al ver su expresión extrañada. Nick responde con una sonrisa, mientras ella se prepara lo mismo.
-Chin chin- dice él con una sonrisa. Y de un trago, se bebe aquel líquido. Le quema a garganta. No está acostumbrado a beber esa clase de cosas. Él es más de los cubatas de toda la vida, poco cargados y con hielo. Cuando baja la vista se encuentra con otro vasito. Otra vez el mismo procedimiento.
La camarera le sonríe y le hace un gesto de que mire hacia atrás. Sam se acerca a la barra también.
Parece que está un poco mareada también.
Llega junto a él y se apoya en la barra.
-¡Qué mareo llevo encima!- le dice mientras apoya la cabeza en su hombro.
La camarera, les vuelve a acercar un vasito de ese líquido azul.
Sam sonríe.
-Gracias, cielo- coge el vasito y lo choca con el de Nick y de un trago se lo bebe. Sacude la cabeza- Aug...¡Qué fuerte!
Empieza a sonar un remix de “Te amo” de Rihanna.
La chica pega un salto y arrastra con ella a Nick hasta el medio de la pista.
Él sabe que Rihanna es una de sus favoritas.
Ella canta, pero no se le oye, grita, pero no se oye. Él sabe que está feliz, sus ojos brillan más que nunca en aquella pista de baile improvisada.
Cada vez sus cuerpos están más cerca. Ella puede sentir su aliento en la nuca y él puede notar el calor de su piel a través de la ropa.
Han bebido más de la cuenta. Debe ser por eso que en un determinado momento han dejado de bailar para besarse. La canción ha acabado.
Ariana está boquiabierta. Tenía la esperanza de llevarse esta noche a casa a Nick.

Sam está mareada, no tiene ni idea de qué está haciendo. Siente unos labios, la están besando, se deja llevar y da paso a que la lengua de ese chico explore su boca. Abre los ojos. No puede ver bien. Si se fija bien, tiene la sensación de que es Nick el que la está besando. Imposible.


Todo está borroso, se marea un montón y tiene sueño. Está besando a alguien. Una chica. Sus besos tienen sabor a tabaco. Conoce esa esencia. Es la misma que la de Sam. Abre los ojos, el pelo negro de ella le impide ver quien es. Tiene la sensación de que es Sam. Imposible.

Siente las manos de él adentrándose en los bolsillos de sus pantalones. Ella le besa el cuello. Pequeños besos, por todas partes. Nota como él le besa en el lóbulo de la oreja. Gime sin poder hacer nada.
La música está demasiado alta. No puede oír nada más que house.
Alguien les pega un empujón y eso hace que Sam despierte de su empane cuando se da cuenta de que se han caído.
¡Madre mía! ¡Qué vergüenza! Todos les están mirando. Se levanta y ayuda a levantar a su amigo. Está demasiado borracho.
El chico de antes le ayuda a salir de allí. Fuera hace más calor que dentro. Siente que va a devolver.
-Sam, Sam, ¿estás bien?- el chico de antes le está preguntando algo. Parece preocupado. Busca con la mirada a Nick. Está durmiendo en el banco. Suspira. Se alegra de que esté bien.
El chico se va corriendo y vuelve con una lata de fanta.
La abre y le ayuda a beber.
Intenta decir algo, pero las palabras no salen, salen intentos de palabras, sonidos raros.
Sam se levanta y se aproxima a la papelera más cercana. Necesita devolver.



Abre los ojos lentamente. ¡Dios Santo! Cómo le duele la cabeza.
Ve borroso. Debe estar aún durmiendo porque esa no es su casa.
Se da la vuelta en la cama y se encuentra a Sam durmiendo, abrazada a él.
Debe estar soñando. Ellos no tienen una cama de matrimonio en casa.
Intenta abrir los ojos del todo. Se le aclara la vista. No, definitivamente no están en su casa.
¿Cómo llegaron allí?
¿Están en un hotel? Tiene toda la pinta.
La última vez que bebe de esa manera.
Recuerda que salieron por ahí con los amigos de Ariana. Recuerda haber bebido ese líquido azul y después...
Nada, no recuerda lo que ha pasado.
Hace fresco en esa habitación. Está sin camiseta. Mira a Sam, ella tampoco lleva camiseta.
Deben estar en un hotel, ¿en qué lugar sino hay aire acondicionado?
Ya verás qué gasto.
Sam se apretuja más contra él. Puede notar su pecho contra el suyo. Decide separarse un poco. Le da un beso en la frente. Qué guapa está cuando duerme. Tapa a su amiga con la sabana y él se dispone a ponerse la ropa.
¿Qué pasa? ¿Por qué tampoco lleva pantalones?
¿Qué habrá pasado entre Sam y él anoche?
Ni idea. Por ahora no puede pensar.
Le rugen las tripas.
Se pone los vaqueros y busca su móvil. No está. Mira alrededor de la cama. Tampoco. Ah, ya lo ha visto. Está en la mesilla. Lo coge y mira la hora.
Qué tarde es ya. Son ya las tres de la tarde. Con razón le rugen las tripas.
Decide esperar a que su amiga se despierte. No tardará mucho en despertarse diciendo que tiene hambre.


Abre los ojos. Qué frío tiene. Ve borroso, pero enseguida se le aclara la vista. ¿Dónde está?
Se da la vuelta. Ve a Nick durmiendo junto a ella. No lleva camiseta. Le mira. Hay que reconocer que está muy bueno. Le acaricia el abdomen. Se da cuenta de lo que está haciendo y se pega en la frente. Dios mío que mal. Parece que en vez de darse con la mano se haya dado con una sartén.
Se incorpora en la cama. No lleva camiseta. ¿Qué habrán hecho?
Se acuerda de que se cayeron bailando. Debe ser por eso que tiene un moratón en el codo izquierdo.
Nick se apega más a ella. Debe tener frío. Él apoya la cabeza en sus piernas. Qué guapo está cuando duerme. Le tapa más con la sabana y se estira hasta conseguir la camisa de él, se la pone por encima y se abrocha un botón.
Se pasa la mano por el pelo. Aún le dura el tupé que le hizo Nick ayer.
Bosteza e intenta remplazar sus piernas por una almohada para poder ir al baño.
¡Ostras!
Vaya palo. No están en casa. ¿Dónde están?
Esa habitación tiene toda la pinta de ser un hotel. Una suite mejor dicho.
Sale de esa habitación y se encuentra un pequeño salón decorado con un gusto exquisito. Casi grita de felicidad cuando ve preparado un desayuno. Más que desayunar, a ella lo que le apetece es comer, pero con el hambre que tiene se lo comerá sin rechistar.
Supone que está frío, pero se engaña. Alguien debe haber pasado antes para traerlo, el café está caliente.
Y las tostadas también.



miércoles, 14 de marzo de 2012

Historia de Estela y John II(4º capítulo)

¿Desean algo más o les traigo la cuenta?- una voz estridente nos molestó.
-No, no queremos nada, traiga la cuenta-respondí yo separándome un poco de Estela.
-¿John?-preguntó la camarera. Levanté la vista, su cara me sonaba.
-Sí, tú eres…-dejé que ella completara.
-Alice, me llamo Alice-ella miró a Estela con desprecio.
-Alice, tráenos la cuenta-la urgí yo.
-Como quieras-ella se fue algo cabreada, no sabía por qué.
-¿La conoces?-preguntó Estela.
-Sí, supongo. Su cara me suena-contesté yo-No la conozco bien.
-Si no la conoces bien, ¿cómo es que ella te conoce así de bien?
-No lo sé, debe ser de las chicas que vienen a los conciertos-contesté yo intentando ocultar la verdad. Creo que Alice había ido una vez conmigo a casa.
-La manera con la que te miraba decía otra cosa-contestó ella distante de repente.
-¿Y qué más da? A lo mejor solo me líe con ella en una ocasión, eso no significa nada-contesté yo harto de ese cuestionario que no llevaría a ninguna parte.
-No, no importa, tienes razón-Estela calló durante todo el rato que estuvimos en el bar, no dijo ni una palabra.
Le acompañé a casa.
-Estela, ¿estás enfadada?-pregunté yo aproximándome más a ella.
-No, ¿debería estarlo?-preguntó ella acercándose a mí a su vez.
-Quizá…-en cuanto nuestras narices chocaron y nuestros labios se dieron la bienvenida con una sonrisa, Estela se separó de mí.
-¿Por qué me besaste esa última vez?-preguntó rodeando mi cuello con sus brazos.
-Porque quise besarte-yo le contesté posando mis labios sobre sus orejas frías como el hielo.
-A este paso no voy a querer irme a casa-dijo ella entre beso y beso. Yo reí y me separé de ella.
-Buenas noches, Estela-le dije al oído. Ella se puso de puntillas y me besó otra vez.
-Buenas noches, John. Nos vemos mañana-entró en casa y yo me fui hacia la mía.

Dos de la mañana, John llega a casa cansado. Cansado de pensar qué iba a hacer con esa chica que había aparecido de pronto en su vida.
Estaba claro que a partir de ese día iban a ser compañeros de trabajo y probablemente a verse todos los días, por lo cual no se podía permitir usarla como a las demás y luego darle el boleto de ida. Tampoco estaba seguro de querer tener una relación sentimental con ella, la última vez que tuvo una, dos chicas diferentes le abofetearon por estar con las dos a la vez.
¿Quién es ella?” ¿Se lo había parecido a él o esa frase era la típica que se decían las parejas entre ellos?
Saca las llaves y por desgracia recuerda lo sucedido esta tarde. Ahora ya no tiene ganas de entrar en casa, por mucho frío que haga.
Abre la puerta procurando no hacer ruido. Entra a su habitación despacio y cierra la puerta lentamente.
La habitación estaba caliente, su madre debe de haber encendido el fuego.
Se deja caer en su cama. Muchas cosas habían pasado hoy, pero tenía que reconocer que había sido divertido, en parte.
Deja el móvil sobre la mesa y se encuentra un plato con un trozo de bizcocho frío. Su madre debió dejarlos ahí hace tiempo ya. No tiene hambre, pero aún así se lo comió con gusto.
Detrás de él, apoyada en el armario descansaba su guitarra acústica. Esa guitarra había sido un regalo de su madre por su catorceavo cumpleaños.
Se quita los zapatos y la cazadora y se vuelve a tirar a su cama, esta vez bocabajo. Sin apenas cambiarse se queda dormido.


Algo le molesta, algo está moviendo su hombro, llamando su nombre impacientemente, no quiere abrir los ojos.
-Déjame, hoy es domingo mamá.
Ese algo sigue moviéndole el hombro, John le pega un manotazo. Ese algo es alguien y le acaba de saltar encima.
-¡Ay! ¡Qué demonios, Nico!-John abre mucho los ojos-¿Qué haces? Pesas, gordo.
-Cuéntame, mi vida, ¿por qué llegaste tan tarde anoche?-Nico se había levantado y John pudo observar que llevaba un delantal rosa puesto. Le entraron ganas de reír.
-Llegué a las dos, mi amorcito-John se incorpora a su cama, llega a él un dulce olor-¿Eso son tortitas?
-Sí, pero solo podrás comer si me dices lo que pasó con la chica-Nico le guiñó un ojo, John soltó una carcajada.
-¿Qué haces disfrazado de mi peor pesadilla?
-Nos aburríamos en el Juice’Smile y nos hemos ido, ellos a casa y yo a la tuya, me ha abierto tu madre y le he ayudado a hacerte tortitas-le contestó Nico pasándole su camiseta- También me ha pedido que te quitara la ropa, ¿a quién se le ocurre dormirse con la ropa puesta?
-Nico, me parece que te estás tomando demasiado enserio lo de ser la mujer que me espera al llegar a casa borracho- John hizo una mueca-¿No serás…gay?
Nico le lanzó la almohada a la cara. John cayó de espaldas a la cama otra vez.
-Tenía curiosidad por lo de Estela, pero vale, como quieras, te quedas sin tortitas.

John le contó a su amigo lo que había pasado esa noche mientras comían tortitas.
-Aa...migo me parece que eso es amor- le dijo Nico sirviendo Zumo de naranja. John se atragantó ante el comentario- Lo digo porque si no sabes si te gustaría salir con ella o no, es que ahí hay una duda evidente. Estás empezando a enamorarte.
-Imposible-soltó de sopetón John en cuanto pudo volver a respirar debidamente- Yo aún no me voy a enamorar.
-John, no soy un experto en esto, pero según las cosas que Óscar me suelta en cuanto me lío con las chicas el amor no aparece cuando tú quieres, aparece cuando aparece. Tampoco es algo que hayas tenido que sentir alguna vez por otra persona, es simplemente algo que se siente, no tienes que aprender a sentir- Nico discurrió un poco para ponerle un ejemplo- Es como cuando sales al escenario, te gusta tocar ya de por sí, pero te encanta estar en los escenarios, sentir que de verdad cantas.
John se había quedado de piedra. ¿Estaba enamorado? ¿No lo estaba?
Era la primera vez que le ocurría algo parecido, así que decidió comprobarlo viéndola otra vez. Si como había oído en la tele-en esos programas cursis-su corazón se aceleraba es que estaba enamorado.
Hizo que Nico le acompañara hasta el Juice’S. Al llegar le mandó a dar un paseo.
Entró en el Juice’S por la puerta principal. Se encontró a Estela sirviendo capuchinos a diestro y siniestro.
Como vio que estaba ocupada esperó tranquilamente debajo de la barra del Juice’S, ahí estaba su lugar secreto, donde se escondía para comerse los donuts rellenos con crema.
De tanto esperar se cansó y decidió cerrar los ojos cinco minutos.
Otra vez alguien movía su hombro, llamaba su nombre y volvía a mover su hombro.
Abrió lentamente los ojos y vio tras una manta de pelo rubio unos ojos esmeraldas observándole.
-Buenos días, bella durmiente- Estela río bajito- ¿Qué hacías escondido ahí abajo? ¿No es tu cama lo suficiente cómoda?
-Eh…-había perdido. Su corazón latía, no de esa forma loca que decían en las películas, era un latido regular, ni demasiado rápido ni demasiado lento, pero increíblemente fuerte. Tuvo la sensación de que se le iba a escapar del pecho-Me había puesto aquí para… ¿Qué más da?
John estiró la mano de Estela para que ésta estuviera metida con él en su lugar secreto.
-¿Hay alguien en la barra?
-Está Óscar hablando con algunos clientes.
-Genial…-John aprovechó la cercanía entre ellos para besarla, para abrazarla, para enredar sus dedos en su pelo, para oler su esencia, para quererla un poco más.


<<Maldita sea. ¿Y ahora qué se hace?>>
Se preguntó a sí mismo después de aceptar más o menos que se había enamorado.


NOTA DE LILI:  Aquí llega el esperado final de la historia de Estela y John, espero que os haya gustado y hayáis disfrutado un poco de lo que yo he disfrutado escribiendo. Si tenéis dudas sobre algo(sé que es una forma extraña, la mía, de escribir) me preguntáis, que os seguro que estaré encantada de contestaros.
PD: Queridos lectores desconocidos: 
Espero que vuestras notas hayan sido favorables, las mías lo han sido. Descansar de los exámenes y salir un rato a disfrutar, que por aquí ya hace buen tiempo. ^^
Os quiere, Lili.

domingo, 4 de marzo de 2012

Historia de Estela y John II(3º capítulo)

Estaba seguro de que estaría en la habitación ensayando. No quise interrumpirle, así que esperé a que acabara. Sin duda Nico tenía la voz perfecta para el grupo. La voz ronroneante que volvía locas a las chicas, cuando cantaba Nico cambiaba, amaba cantar y eso se demostraba con cada nota, con cada palabra dicha por él.
Cuando acabó entré.
-Hola, John, ¿qué pasa?
-Oye… ¿Tú te acuerdas de esa máscara que usaste una vez en un concierto para que una tía no te reconociera?
-Sí, la chica de las tetas enormes-se quedó pensativo-¿Para qué la necesitas?
-Pues para lo mismo que tú en ese entonces-me rasqué la nuca, que estupideces estaba haciendo por aquella rubia.
-John, no me jodas, la tiraste tú-Nico se rió en mi cara y siguió tocando mi bajo con cuidado.
En ese momento Mike entró por la puerta.
-Chicos cambiaros ya que solo quedan diez minutos para empezar. Además de las chicas de John, gente de la calle se ha acoplado. Óscar está haciendo negocio con esto, la gente no para de comprar-Mike parecía feliz. Me sentí estúpido, estaba montando un pollo por una chica que ni siquiera se acordaba de mí, no le dije ni mi nombre.
Nos cambiamos y salimos al escenario como siempre.
Mario fue el primero en salir, le siguió Mike y cuando tuve que salir yo, Nico me dio un parche a lo pirata.
-Te tapará un poco aunque sea.
Entonces salí al escenario tronchándome de risa. Al parecer a las chicas les gustó bastante porque chillaron como si de eso dependiese su vida.
El concierto comenzó. Óscar encendió los focos, conectó los altavoces, los chicos conectaron los amplificadores y yo puse el micrófono en on.
-Buenas noches, nosotros somos The Cat’s Toy…-yo continué con mi entrada, mientras veía que la chica rubia no paraba de moverse de un lado a otro.
Pensé que la chica no me recordaba, pero me engañé.
En el momento en el que comencé a cantar vi que ella luchó con todas sus fuerzas para acercarse al escenario, cosa que no consiguió. Debió rendirse porque entró al Juice’S.
Yo canté, por primera vez canté delante de gente que me amaba. Estúpidamente deseé que mi madre estuviera allí para verlo, para ver que su hijo no es basura, para ver que el hijo al que dio vida y creció no se ha convertido en algo de lo que ella pueda arrepentirse, para ver que su hijo la quiere y que desea que sea feliz, pero con otro tipo de hombres.
Entendí por qué Nico amaba los escenarios. Toda esa gente que aplaude y grita por ti, que te ama, toda esa gente que te ofrece apoyo siempre, todas esas fans que no han faltado a ningún concierto del Juice’S.
Cuando la canción acabó me entristecí un poco.
El público pedía más, el ambiente que se había creado con mi música era genial, amé eso.
Todas ellas pedían canciones nuestras, solo una, que desesperadamente gritaba y saltaba para que captáramos su atención pedía “Fly me to the moon”
Yo evitaba mirarla, pero era casi imposible dejar solo a ese ángel que me animaba a cantar más, que pedía que le cantara otra vez su canción preferida.
Al parecer Nico se fijó en el mismo Ángel que yo, porque la subió al escenario.
Ella era mucho más guapa de lo que yo podía recordar.
Su pelo rubio se rizaba en las puntas, sus labios rosas te llamaban silenciosamente para que los besaras y sus ojos color esmeralda me decían que fuera corriendo hacia ella.
-Buenas noches, querida. ¿Cómo te llamas?- Nico le ayudó a subir al escenario y luego le dio un micro. Las demás chicas gritaban y lloraban. Estela no contestó. Pasó olímpicamente de Nico para acercarse a mí con esos peligrosos pasos.
Ella me quitó el parque del ojo y sonrió. A continuación dejó algo en mis pantalones y me besó.
No me esperaba que hiciera algo así. Pero una vez que su lengua tocó mis labios ya no me pude controlar.
Los gritos de las chicas me recordaron que estábamos en el escenario. Me separé de ella. Me guiñó un ojo y antes de irse me susurró;”Fly Me to the Moon, please”
Y se fue. Bajó del escenario tan tranquila. Como si nada hubiera pasado. Los chicos estaban boquiabiertos, Nico no podía más de la risa y las chicas gritaban más que nunca.
-Queridas oyentes, vamos a cantar “Fly me to the Moon”-me giré para avisar a Mario y Mike, Nico ya se había aproximado a mí- Esta canción es un favorcito para una amiga, Estela, que una vez me llevó a la Luna de verdad.
Verdaderamente fue un concierto genial.
Me sentía de perlas. En cuanto estuvimos fuera del escenario los chicos me preguntaron todo tipo de cosas sobre ella.
-¿Quién es?-preguntó Mario-¿Un viejo lío?
-Preséntamela-dijo Nico.
-No te tires a la nueva camarera-dijo Óscar.
-Callaros ya. Es una amiga que conocí un día e hicimos migas, nada más. No me la he tirado. Ni siquiera sabe cómo me llamo-les contesté mientras tomaba un trago de la cerveza. Metí las manos en mi pantalón, rebuscando lo que ella había dejado.
Un papel con su teléfono. Y por detrás había una nota.
Me recuerdas, ¿verdad? No es justo que tú seas el único que sabe cómo me llamo.
Desde mañana empiezo a trabajar aquí, así que tendremos tiempo para conocernos.
Dile a tu amigo, el alto, que no se enfade por lo de esta noche.
Por cierto, si te ha gustado el regalito de esta noche te espero en el baño a las doce en punto.
PD: La próxima vez puedes cantarme al oído. “

-¡Hostía! Tíos que he quedado, me voy-Nico y los demás me miraron mal.
-Siempre con protección-dijeron todos a la vez. A continuación, se partieron de risa.
-Chicos, ¿estáis borrachos?-su respuesta fue más risa. Estaba claro que estaban borrachos. Cogí todas las cervezas y el alcohol que había por esa habitación y tapé a Mike con una manta, el estúpido se había quedado dormido en el sofá.

Me di prisa en llegar a los baños.
Entré en el de tías cuando nadie miraba. En el último servicio había un papel escrito con la misma letra curvilínea.
¡Qué malo! No se entra en el baño de señoritas, chico-que-canta.
Voy a decirte una adivinanza, si me encuentras y haces todo lo que yo diga como la adivinanza manda, dejaré que me veas.
En la oscuridad de tu cuarto estoy, si mi nombre pronuncias desaparecido voy.”
Me costó adivinarlo. Cuando lo conseguí me reí de mi estupidez. Esa chica, creo que desde el primer momento en el que la vi supe que era especial.
La encontré esperando en el último baño de hombres.
-Hola, hola-me saludó con un beso en la mejilla. No respondí a su saludo, quería que ella supiera que había adivinado su acertijo.
-Vaya, veo que has encontrado la respuesta-rió de una manera sutil.
-John. Te llamas John, ¿verdad?-asentí. Ella me sentó en el váter y se sentó a su vez sobre mi rodilla. Pasé mi lengua sobre sus labios. La besé, me tomé mi tiempo para saborear el dulce sabor de sus labios y oler su delicada esencia. Ella se apartó. Se puso de pie y me quitó la cazadora. Sentir sus labios en mi cuello hizo que me encendiera más. Levanté su camiseta y ella levantó la mía. En pleno proceso de quitarnos la ropa, irrumpió en el baño otra pareja. Yo pasé por alto eso, pero en cuanto la mujer de al lado empezó a gemir Estela se puso la ropa y me arrastró con ella fuera de los baños.
Noté por sus pisadas que estaba de mal humor.
-Vamos a tomar algo-ordenó ella. Yo seguí sus pasos aún en silencio-Ya puedes hablar, tonto.
-¿Eh? Yo pensaba que te gustaban más los chicos silenciosos, Estela-respondí metiendo mi mano en el bolsillo de su pantalón. Ella hizo lo mismo. Estela río.
-De verdad pensé que no te volvería a ver.
-Yo también. Pero es mucha casualidad, ¿no crees?
-Sí, conozco a Óscar desde hace un año o más. Cuando dejé mi trabajo él me dijo que me pasara por aquí para ver qué tal me parecía. Actualmente me parece genial, este lugar es enorme, tiene habitaciones secretas y dos plantas donde ensayan varias bandas.
-Sí, el Juice’S es lo mejor. Llevo viniendo aquí cada día desde que tenía siete años. Los chicos y yo nos conocimos a los cinco más o menos y Mario nos dijo que este era un lugar donde su primo venía a tocar y que nos podían dejar instrumentos para ensayar y tocar aquí-ella sacó un paquete de Lucky Strike. Me apresuré en darle fuego y me sonrió.
-Tocáis desde jovencitos, eso es genial. ¿Eres el cantante del grupo? ¿Cómo os llamabais?
-No, el cantante es Nico, hoy ha sido una actuación especial, yo no canto, estoy en el bajo usualmente-yo también me encendí un cigarrillo al salir a la calle. Como me esperaba hacía un tremendo frío. Estela entrelazó mis dedos con los suyos, sentir el calor de su piel me hizo sentir un poco mejor-Te lo dije, el nombre de la banda es The Cat’s Toy.
-Que nombre más bonito. El juguete del gato-repitió.
Nos sentamos en la mesa más apartada del bar más cercano. Yo pedí un café con leche con poco azúcar y ella un chocolate caliente.
-Me alegro de que me hayas reconocido.
-¿En serio? Pues tuve la sensación de que intentabas lo contrario –por un instante me convertí en piedra. Reí disimuladamente.
-Lo llaman sexto sentido de las mujeres, ¿no?-ella río ante mi comentario.
-Yo también me alegro de haberte reconocido, John. Aunque la última vez te fuiste sin decirme tu nombre, que malo-ella tomó un trago de su chocolate y se le quedaron los típicos bigotes que te salen cuando bebes chocolate caliente. Yo reí y me acerqué a ella. Abrí el menú para ocultarnos y limpié su boquita.
La camarera interrumpió.

domingo, 19 de febrero de 2012

Historia de Estela y John II(2º capítulo)

El Juice’S estaba hecho un asco.
Tuvimos que dejar de lado el ensayo e ir a ayudar con la limpieza.
-Podríamos pedirle a alguna de las chicas que aceptara el empleo-dije yo.
-¿Quién crees que va a aceptar un empleo de camarera en plena época de exámenes?-Mike estaba sentado en la mesa del fondo con apuntes de por todos lados-Yo no digo nada, hacer lo que queráis, pero os aconsejo estudiar un poco.
-Cállate Mike, empollón-le dijo Nico cogiendo una de sus hojas de historia.
-Te partiré la boca Nico…-Mike se levantó y fue a prepararse un café-Además si mi media no es de 9 este trimestre, mi padre no me comprará la nueva batería.
-¿Y si haces de camarera tú?-Mario ofreció su idea como caída del cielo.
-¿Y qué tal si te callas? ¿Qué haremos con el ritmo? ¿Palmas?-le dije cogiéndole la escoba de las manos.
-Al menos a Mike le sentaría bien el unif…-Mike no le dio tiempo a acabar la frase, un pastel de manzana estaba sobre la nariz de Mario. Los demás reímos.
Oímos las llaves de la puerta así que yo comencé a barrer, Mario a fregar, Nico a limpiar el polvo y Mike se sentó lentamente como si nada pasase en una mesa y siguió con sus estudios.
La voz de Óscar irrumpió el silencio que habíamos creado.
-Dejar de fingir chicos.
Nosotros nos miramos mutuamente y nos reímos.
-Iros a comer, ya he conseguido una camarera temporal-dejó paso a la hermosa chica morena de ojos verdes.
-Hola-saludó ella. A Nico se le debió parar el corazón o debió dejar de respirar porque su boca abierta y sus ojos azules estaban a punto de salirse.
-María… ¿Qué haces aquí?- Nico se la llevó a una parte más íntima del Juice’Smile. Encendí un cigarrillo y esperé a ver qué tal acababa la escena.
SI quieres sexo te vas a un baño con una de las tías que nos ayudan con la limpieza” le había dicho esa noche hace tres semanas.
Estallé en carcajadas. Todos me miraron.
-Chicos, me voy-me puse la cazadora y la bufanda-Nico, mucha suerte.
Y como siempre le di un beso en el cuello.
La respuesta de él fue pegarme una patada en el trasero.
Me dirigía hacia casa, para hacer lo que Mike me aconsejó.
Toqué el timbre. Al parecer no había nadie.
-¿Mamá?-el silencio fue la única respuesta obtenida.
Fui a su habitación. Estaba en su cama durmiendo. La tapé con la manta un poco más. Hacía frío.
Fui al baño con la intención de ducharme.
Cuando entré una voz de hombre me sorprendió.
-Ann, ¿eres tú? ¿Vienes a darte un baño conmigo?
No contesté. Me fui dando un portazo para ver si la mujer dormida se despertaba. Saqué la ropa de ese extraño de mi casa. Rompí un jarrón. Desvelé a mi madre. Lloré.

Salí de casa con la esperanza de que lloviera. Cuando las lágrimas se confunden con gotas de lluvia uno se siente mejor.
Fui al Juice’S. Entré por la parte escondida para no encontrarme con los chicos si aún estaban.
La habitación donde ensayamos estaba hecha un asco.
Conecté el amplificador a la guitarra de Nico y toqué las notas de una canción improvisada, canté en un inglés mal pronunciado.
La letra me identificaba, no era mía. La encontré por internet por casualidad. Era la letra de una canción de un coreano, traducida claro.
Grité esas palabras que tanto me dolían. Mike entró sin decir nada y se sentó en la batería. Acompañó mi canción con sentimiento.
That rainy sound which hits the naked window
Sweet memories and that guilty sound that can't be erased
Just like thorns you can't see
My heart is within your grasp
Instead of completely forgetting

Let me cry Let me cry

Now if this still goes on
I will accept this sleeping sadness

I can’t fly I can’t breathe

Once tomorrow comes
I will definitely take back the future

The beacon shouts
The answer is no
The cathartic dance that only echoes

Floating just like a bubble
Love that will just vanish
The whispers of such a night

Let me cry Let me cry

Even if it's just a dream
I think I want to see more

I gonna fly I gonna breathe

Even if we can never touch
It's love that cannot flap

My hearts goes back and forth
I wander around looking for the light

Let me cry Let me cry

Now if this still goes on
I will accept this sleeping sadness

I can’t fly I can’t breathe

Once tomorrow comes
I will definitely take back the future

Floating just like a bubble
Love that will just vanish
The whispers of such a night

Seguí tocando una y otra vez, durante horas. Mike no dijo una palabra durante ese tiempo. Cuando acabé mi rabieta de niño enfadado porque su mami no le quiere Mike se fue. Pensé que iba a irse a casa, pero me sorprendió viniendo con un café con leche para mí y un café solo para él.
Se sentó en el amplificador, junto a mí, y me pasó una partitura vacía.
-Escribe todo lo que sientas. Esta noche hay concierto en el Juice’S-tomó un sorbo de su café y sacó su móvil.
Fue avisando a todos uno por uno. Mientras yo acababa de transferir todo a las partituras.
-Mike, la letra no es mía, es de un coreano que canta en japonés y yo la encontré por casualidad.
-¡A quién coño le importa! Seguro que él no la interpreta como tú -me quitó un cigarrillo y se lo encendió- ¿Acaso te has oído? No sé lo que ha hecho que estés así, pero me encanta. Esta noche Nico hará el solo de tu bajo y tú tomarás el micro.
No dije nada más. Cuando Mike se ponía así, muy raramente, era imposible pararle los pies.
No confiaba en mi voz. No confiaba en ser capaz de cantar bien, de que a las chicas les gustara y los chicos estuvieran contentos con mi trabajo.
Nico vino corriendo, se notaba por su frente sudorosa y porque estaba sin aliento. Mario vino en su moto y Óscar con el coche.
-¿Me dejas ver esa magnífica canción que vas a cantar, John?
Pensé que se pusieron de acuerdo para decir eso, porque lo dijeron todos a la vez.

No era muy normal que ninguno de nosotros cantase en lugar de Nico, pero de vez en cuando, muy de vez en cuando, cambiábamos. Usualmente lo hacía Mario, Mike y yo no nos metíamos en medio para nada. Esa iba a ser mi primera vez cantando en el Juice’S.
-Espera, ¿cómo vamos a tocar si el Juice’S está hecho un asco?-pregunté yo con voz alarmante. Los chicos se miraron de repente y se fueron corriendo con Óscar.
Mike fue el único que se quedó conmigo.
-¿Qué van a hacer?
-No tengo ni idea- me contestó mientras cogía su partitura.
Una hora después Nico y los otros volvieron.
Casi se me saltan las lágrimas cuando vi montado enfrente del Juice’S algo así como un escenario.
-Será mejor que llames a las chicas de tu agenda si quieres que te cojan sitio, porque esto va a estallar de gente esta noche-Mike me dio una palmadita en el hombro y me dejó la partitura. Yo reí.
Estuvimos ensayando la canción todo el tiempo restante que nos quedó hasta que la gente se empezó a acumular.
Iba de camino a prepararme un Martini con limón cuando a mi lado pasó una chica rubia tarareando “Fly me to the moon”
Entonces me acordé de aquella chica misteriosa que fumaba Lucky Strike, Estela se llamaba.
Como un cobarde me escondí.
No tenía ni idea del por qué, pero no quería que ella me viera en ese momento.
Creo que ella no se fijó en mí, el montón de cajas que llevaba en brazos se lo impidió.
La observé irse.
Óscar interrumpió mis pensamientos.
-Está buena eh…
-¿De dónde has sacado a esta chica?
-Es una de las que quería trabajar como camarera aquí. No conoce The Cat’s Toy, por lo que la he llamado para que nos ayude a preparar el concierto de esta noche y que os oiga. No te la tires, es una chica preciada para mí, es la ex de un amigo mío.
-Cállate Óscar. No sabes la que has liado-

*Continuara...*
*Risita tímida* ¿Qué te ha parecido, querido lector desconocido?
Espero que te haya gustado y hayas disfrutado leyendo por lo menos una parte de lo que yo he disfrutado escribiendo :)
Gracias a mis queridos anónimos que comentan cosas que me hacen muy feliz, os agradezco mucho vuestras palabras.
Gracias por leer.
Me despido con un beso ^^